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Reportaje especial
Panamá, viernes 22 de junio de 2007
 

POBREZA.

Por Dios, cómo estudiar con hambre

Javier Aguilar Arrocha
jaguilararrocha@yahoo.com

He estado observando mucha inasistencia en las aulas de clases y el bajo rendimiento académico de los estudiantes. He mirado detenidamente cómo algunos alumnos tienen rostros que reflejan cansancio, pereza o desánimo.

He visto algunas excusas que dicen que su inasistencia a clases ha sido debido al resfriado y otros (muchos) por "asuntos personales". Gracias a mis buenas relaciones de convivencia social con mis alumnos, logré obtener información que me dejó perplejo, anonadado, triste, sumamente triste. Tengo el corazón partido en mil pedazos. Me dijeron que no asisten a clases porque no tienen dinero para el transporte, que no llegan al colegio porque NO TIENEN QUÉ COMER.

Respetado y querido (a) lector, los jóvenes no tienen qué comer; ¡cómo es posible esta situación!, me pregunto. Algunos alumnos me dijeron: "si vengo al colegio no desayuno, y si me quedo en casa es probable que almuerce"

Indagué más y más, en los de 9°, 10° y 11° nivel, les pedí con la mayor sinceridad y sin pena: ¿ustedes almorzaron hoy? (semana del 4 al 8 de junio y del 11 al 15 del mismo mes), y la mayoría levantó sus manos; fue aterrador ver tantas manos levantadas. Cuchichiaban expresiones como:

"A mí no me da pena... si es verdad, no comí"; "Hoy no comí"; "Salí temprano y no pude comer (por esta razón muy pocos); "No hay plata para comprar comida" y "En mi casa nadie trabaja".

De los estudiantes del 9° nivel, a quienes les imparto clases, se arrojó la siguiente estadística, luego del estudio realizado: El 65% de no almorzó, el 25% sí lo hizo y el resto no asistió a clases (9.61%).

De los estudiantes del 10° nivel: El 62% no almorzó; el 31 sí pudo hacerlo y el 6% no asistió.

De los estudiantes del 11° nivel, el 76% no almorzó; el 23% sí. En este grupo hubo asistencia completa.

De 382 estudiantes que es el total de la matrícula, 253 no almorzaron, lo que da un porcentaje de 66.23%, en tanto que el 28% sí almorzó.

Es alarmante que más del 50% de los estudiantes asista a la escuela sin almorzar. Había que hacer algo, nos organizamos y cada día reunimos algo de dinero para comprar una galleta nutritiva y un cereal para ofrecerle a los estudiantes, y así hasta lograr un almuerzo dos veces a la semana y tres meriendas, como paliativo.

Cabe destacar que no se incluye a estudiantes que participan en el Bienestar Estudiantil que les aporta desayuno y almuerzo por parte de la administración del plantel.

Me llamó la atención que a pesar que el sistema nos ha enseñado a que nos dé vergüenza ser pobre y que ser pobre es un pecado mandado por Dios, los estudiantes se atrevieron a decirlo. Tal es su situación, que no depararon en reconocer que cada día se hacen más pobres.

Dios nos dio las riquezas de la creación para todos, no para unos, no podemos callar y ver cómo a nuestros estudiantes se les deteriora su nivel de vida como si fueran animales de corral en tiempo (permanente) de sequía.

Creemos en la vida a pesar de la muerte, nuestra vida no puede ser una lotería de: "Sálvese quien pueda", menos si se trata de quienes son el futuro de la Patria.

Hago un llamado, un fuerte llamado a los que dirigen nuestro país, a la sociedad civil en general, incluyendo las iglesias, creyentes o no en el Dios de la vida: no provoquen más situaciones de pobreza extrema porque cuando la vida está en juego, el ser humano es capaz de hacer lo indecible para promover su vida y en abundancia.

No es justo que en nombre de un sistema y en nombre de la democracia, excluyamos a grandes compatriotas panameños, estudiantes, indígenas y campesinos.

"Libre es el hombre, no un sistema económico que destruye la vida poco a poco".

"Quien no vive para servir no sirve para vivir".

"Nadie es tan pobre que no pueda dar ni tan rico que no pueda recibir".

El autor es profesor de ética y moral en el Instituto José Dolores Moscote



 
 
 
 
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