| VIENE DE LA IB. BANCO DE SANGRE DEL SANTO TOMÁS.
En busca de los donantes
A Grace de Mizrachi le preocupa que aún se cobre dinero por una pinta de sangre.
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| PRECURSORES. Primeros integrantes del DAD.868409 |
Manuel Vega Loo
mvega@prensa.com
Grace de Mizrachi, quien fue condecorada por el Gobierno hace una semana con la orden Vasco Núñez de Balboa por su aporte a las campañas de donación voluntaria de sangre, está preocupada porque aún falta este importante fluido en los hospitales.
Además, observa como esa vieja práctica de cobrar por una pinta de sangre no ha desaparecido y que las personas todavía tienen que rogar en los medios de comunicación por un donador.
COMERCIO
"Tenemos que parar a esas personas que cobran dinero por la sangre… imagínese hace poco me contaron que pagaron 40 dólares en el interior por una pinta", dice Mizrachi condecorada en el Día mundial del donante de sangre.
Esta líder vivió esa escasez al morir su hijo por la leucemia y comprobar que no existía una cultura de donación en Panamá. "Mi hijo murió y luego se enfermó mi mamá; y cuando fue atendida por el doctor Rolando Chanis, precursor de los bancos de sangre en el país, le dije que me gustaría hacer algo para que el pueblo panameño diera sangre".
Agrega que Chanis le dijo que sí y con la ayuda de Víctor Charles, director del banco de sangre del Hospital Santo Tomás, reunieron a varias voluntarios y representantes de los clubes de Leones y Rotarios, de la Cruz Roja Panameña y miembros de la comunidad hebrea para fundar Dar al desvalido (DAD).
Chanis le relató a Mizrachi que el primer banco del Elefante Blanco era un cuarto "chiquito" con tan solo una nevera. "Los donadores de esa época eran los integrantes de los clubes de Leones, 20-30 y Rotarios… además solo iban los hombres".
Mizrachi recuerda que sus comienzos fueron duros, pero con el tiempo logró el apoyo de muchas personas, entre ellos un grupo de estudiantes del Instituto Alberto Einstein, que donaron el dinero que habían recolectado para su viaje de fin de curso al DAD para que se comprara una unidad móvil, que tardó dos años en ser equipadas. Añade que siempre estará agradecida con Charles porque era el motor impulsador del banco de sangre. "Él era tan dedicado a su trabajo… dio su vida".
Maritza Lowinger enfatiza que Mizrachi fue un pilar del DAD, el que desapareció cuando ella se radicó en EU con su familia.
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