BUSCADOR
  Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Suscripciones | Portadas PDF | Titulares por e-mail | Contáctenos
  EL IMPRESO  
Hoy por hoy  
 
   
  Opinión  
  Perspectiva  
  Deportes  
  Mundo  
  Economía y Negocios  
  Vivir +  
  Reseña  
  Sociales  
  Horóscopo  
     
  SUPLEMENTOS  
  Ellas Virtual  
  Martes Financiero  
  Aprendo Web  
  Reseña Empresarial  
Pulso de la Nación
  SERVICIOS  
Titulares por
e-mail
Columnistas
Guía del sitio
Tarifas
Dosieres especiales
¿Quiénes somos?
Contáctenos
  TIEMPO LIBRE  
Turismo
De interés
Cartelera de cines
De noche
 
  PÁGINA DEL LECTOR  
Porque nuestros lectores sí cuentan
  CANALES  
Salud
Psicología
Psicología sexual
Bebés
Hogar
Mascotas
Tecnología
Cine
Libros
Farándula
Discos
Reportaje especial
Panamá, jueves 21 de junio de 2007
 

URBANISMO.

Una peatonal con automóviles

868950Roberto F. Gutiérrez H.

La ciudad se apresta a experimentar un nuevo revés en su ya convulsionada trama urbana. Y ahora le toca a "La Peatonal" de la avenida Central, el único espacio público sin circulación vehicular permanente que privilegia al peatón en su tramo de la Plaza 5 de Mayo al parque de Santa Ana.

A decir verdad, después de tantos años de existencia (desde 1993), promovido por la entonces alcaldesa Mayín Correa y aceptado por una gran mayoría de los comerciantes del área, ha sido un tema inconcluso, no consolidado, en términos urbanísticos y ahora le tocará ceder su condición frente al automóvil nuevamente. O sea, que lo que ayer era bueno y probo hoy es malo o incómodo para un grupo y sus mezquinos intereses.

Vivimos en una ciudad que va de tumbo en tumbo, pero que extrañamente sobrevive a tantas intervenciones, inconclusas unas, mal estructuradas, otras. Este tramo de la ciudad emula aceptablemente los viejos centros urbanos de otras ciudades, las europeas principalmente, que tienen no una calle, sino más bien, varias que cubren una amplia zona peatonal por las características propias de su antiguo trazado y que en sus angostas calles, se peleaban el espacio: los vehículos rodantes, el comercio local, los vendedores ambulantes o estacionarios, los marchantes y, por último, los turistas atraídos por conocer sus sitios históricos y patrimoniales; los cafés, los artistas bohemios y músicos de todo género, en fin, una extensión de la otrora vida urbana afincada en las ciudades que dejaron, tras de sí, y ayudaron a erradicar, el feudalismo de la Edad Media. Su precedente, la bajada de Salsipuedes.

En sus años de existencia, "La Peatonal" cambia la manera de hacer negocio y de andar en un espacio público abierto: la avenida Central, que se ahogaba en sí misma por lo saturada que resultaba, de agresivo, pasa a ser un espacio amable. Antes de "La Peatonal" no existía área comercial donde se agitara y amotinara tanto el comprador habitual como el ocasional, a excepción de la Vía España en su naciente centro bancario.

Hoy día son los malls.

La avenida Central de entonces era un verdadero hervidero de gente, autos y buses del transporte colectivo que no dejaban lugar a otras actividades en su ya cansado espacio, más bien contaminaban con emisiones de gas y ruido. Espacio que cedió sus amplias aceras para favorecer a los motorizados llevándolas casi al mínimo. Ni qué hablar de los tropeles que se formaban en la víspera y en las celebraciones de los días patrios, de la madre, Navidad y de carnavales por mencionar los más agitados.

No existe posibilidad de tener otra peatonal y dudo que ahora a alguien le interese hablar del tema. "La Peatonal", sin duda, y desde el punto de vista de quienes ayudaron a sustentarla, no es la misma.

La pauperización de los barrios de San Felipe y Santa Ana lo que ha logrado es expulsar a sus habituales clientes. El clientelismo actual, proviene mayormente de los barrios humildes y de quienes aún tienen la afición, como mi persona, de visitar de vez en cuando sus tiendas y caminar de un canto al otro de la misma.

Las casas de Santa Ana en su parte superior, donde otrora vivía la gente, hoy son depósitos de las tiendas, ubicadas en planta baja, craso error. Allí, realmente, la vida urbana tiene sus horas. Los turistas suelen ser las víctimas de los amigos de lo ajeno, me cuenta un vendedor informal. Muy "mala idea", agrega, en cuanto a la posible apertura al tránsito vehicular. La incertidumbre ahoga a esta gente y la pelea por el espacio físico, de concretarse la medida, aumentará entre billeteros, vendedores ambulantes, comerciantes y los nuevos usuarios, los autos y quién sabe qué transporte público adaptado a las circunstancias.

Consolidar este espacio es lo prudente. Debe ser útil y amable con sus usuarios; propicio a las manifestaciones culturales y de entretenimiento. Debe existir armonía en su esencia y ser contrastante, con otros lugares de la ciudad. Sus viejos edificios bien pueden ser restaurados y habitados.

Las fachadas deben ser liberadas de la insulsa latería y anuncios que ya llegan a mitad de calle. Y quienes quieran traer los consabidos problemas de la ciudad a "La Peatonal" tienen una gran responsabilidad. No vaya a ser que el remedio sea peor que la enfermedad.

El autor es arquitecto y catedrático universitario



 
 
 
 
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al Cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222
Apartado 0819-05620 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá