| SECUESTRO.RECORRIDO RETRATA EL DRAMA DEL SECUESTRO.
Casi mil kilómetros por un hijo
Gustavo Moncayo camina desde Nariño hasta Bogotá por la libertad de su hijo, un policía cautivo hace 10 años.
El padre de Pablo Moncayo tiene esperanzas de que más temprano que tarde se de un intercambio humanitario.
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| ESPERANZA. Moncayo lleva más tiempo cautivo por las FARC que el que estuvo el huido suboficial John Frank Pinchao (en la foto).869107 |
Amalia Morales
Especial para La Prensa
Con una cadena en el cuello y otra en las manos, pero con los pies libres para andar, Gustavo Moncayo, el padre de un policía que lleva casi 10 años en poder de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), emprendió una caminata de casi mil kilómetros para exigir la libertad de su hijo.
Moncayo partió de su pueblo natal, Sandoná, un municipio de Nariño, departamento que dista unos 900 kilómetros al sur de Bogotá, que se localiza en la frontera con Ecuador.
LA META DEL PROFESOR
Entre Sandoná y Pasto, la capital nariñense, hay casi 100 kilómetros, por tanto, la caminata de Moncayo hasta la capital del país será de unos mil kilómetros.
El profesor Moncayo, como mejor lo conocen en Sandoná, por las clases de matemáticas que imparte en el colegio Santo Tomás de Aquino, comenzó a caminar el domingo pasado, en que se celebró el día del padre en todo el país.
"Creo que era una buena ocasión para comenzar esta caminata a favor de la libertad de mi hijo Pablo Emilio", dice Moncayo.
Pablo Emilio Moncayo fue secuestrado por la guerrilla el 12 de diciembre de 1997 en la toma de Patascoy, un pueblo de Nariño. Desde entonces, la familia Moncayo ha tenido muy pocas pruebas de supervivencia de su hijo, el cabo, que iba a cumplir 19 años.
"La última vez que supimos de él fue hace cuatro años por un video, donde aparece todo delgado", dice Moncayo, vía telefónica con la respiración jadeante por la caminata.
Este hombre de 55 años, dice que ya atravesó Florida y Pasto, y se enrumba a otros pueblos del departamento. Anoche durmió en un restaurante, donde había gente pendiente de esta muestra a favor de la libertad de su hijo.
En su andanza, lo acompaña Yuri Tatiana, de 20 años, quien era una niña la última vez que vio a su hermano, Pablo Emilio. Los dos, el padre y la hija, no llevan más que la ropa puesta. Ambos, cargan una camiseta con una fotografía en el pecho de Pablo Emilio y con el lema que reza: "quienes no olvidarán la belleza de un mañana libre, por un acuerdo humanitario".
LES CAMBIÓ LA VIDA
Moncayo dice que su mayor ilusión en la vida es recuperar a su hijo. Desde que se lo llevaron, la vida de su familia dio un giro de 180 grados.
Héctor Cabrera, cuñado de Moncayo, dice que el plagio de su sobrino transformó por completo el carácter de su hermana, quien vive en Sandoná.
"Su carácter no es el mismo, se enfermó de los nervios", ha dicho Cabrera, quien todos los martes asiste al plantón de no más de 50 personas, que hacen familiares de secuestrados.
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