Nuestros bosques sangran; y el llanto desesperado de auxilio no parecen escucharlo ni los mismos responsables de protegerlos. Ahora, la Anam ha empezado una investigación a la empresa que se contrató para hacer la delimitación del Parque Nacional Volcán Barú, la cual en su "diligente" ejecución del contrato, abrió trochas irresponsablemente, devastó más metros de bosque de lo pactado, y además taló árboles con mayor diámetro del permitido. Como si esto fuera poco, la ANAM también investiga por qué su propia Dirección Regional no monitoreó la ejecución de los trabajos de delimitación, permitiendo así que se produjeran daños ambientales.
Lo más triste es que ya ni los parques nacionales escapan de la mano devastadora del hombre, y el asunto parece escapársele de las manos a la propia institución encargada de cuidar nuestro medio ambiente. Sí, la responsabilidad es de todos, pero el Gobierno debe poner mano dura en su función sancionadora y aplicar medidas ejemplares contra quienes todos los días atentan contra nuestro pedacito de planeta.
Si la tendencia destructora se mantiene, acabaremos con playas, ríos y áreas verdes, y la belleza de nuestros recursos naturales se convertirá en un lindo recuerdo para las próximas generaciones. No hay mañana; hay que actuar hoy. |