Cuarta virtud: la prudencia
Paulo Coelho
Especial para La Prensa
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SEGÚN EL DICCIONARIO: Sustantivo femenino. Sensatez, buen juicio, sabiduría; moderación, cautela; virtud cardinal que consiste en discernir y distinguir lo bueno de lo malo.
NUEVO TESTAMENTO: Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad divina, más fuerte que la fortaleza de los hombres. ¡Mirad, hermanos, quiénes habéis sido llamados! No hay muchos sabios según la carne ni muchos poderosos ni muchos de la nobleza. Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte (1 Co 1: 25-27)
SEGÚN EL ISLAM: Un sabio llegó a Akbar y la gente no le dio mucha importancia. Cierto día paseaba con algunos de sus discípulos, cuando un grupo de personas lo insultó. El sabio se les acercó, y les dio su bendición. Al alejarse de allí, uno de los discípulos comentó: Ellos dicen cosas horribles, y usted les responde con bellas palabras. El sabio dijo: Cada uno de nosotros solo puede ofrecer lo que tiene.
TRADICIÓN JUDAICA: Moisés subió a los cielos para escribir una parte de la Biblia, el Todopoderoso le pidió que colocase pequeñas coronas en algunas letras de la Torah. Moisés dijo: Maestro, ¿por qué quieres que coloque estas coronas? Dios respondió: Porque dentro de 100 generaciones un hombre, Akiva, las interpretará. -Muéstrame la interpretación –pidió Moisés. El Señor lo llevó al futuro, y lo puso en una de las clases del rabino Akiva. Un alumno preguntaba:-¿Por qué hay unas coronas sobre algunas letras? -No lo sé –respondió Akiva. –Y estoy seguro de que ni siquiera Moisés lo sabía. Él hizo esto solo para enseñarnos que, incluso sin comprender lo que hace el Señor, de igual manera podemos confiar en su sabiduría".
EN EL REINO ANIMAL: El ciempiés le preguntó al sabio del bosque, un mono, cómo podría mejorar del dolor de sus piernas. -Esto es reumatismo– dijo el mono. Tienes demasiadas piernas. ¿Y qué puedo hacer para tener solo dos piernas? -No me irrites con esos detalles –respondió el mono. –Un sabio apenas tiene que dar el mejor consejo posible. Ahora tú te las ingenias para resolver el problema.
ESCENA QUE VI EN 1997: Un aprendiz de ocultismo, quizo causar una buena impresión a su maestro, leyó unos manuales de magia y compró los materiales indicados. Consiguió un tipo de incienso, algunos talismanes y una estructura de madera con caracteres sagrados escritos en un orden establecido. Su maestro dijo: ¿crees que enrollándote cables de ordenador alrededor del cuello conseguirás tener la misma eficacia de la máquina? ¿Piensas que comprando ropas sofisticadas vas a adquirir la sofisticación y el buen gusto del que las creó? »Los objetos pueden ser tus aliados, pero no contienen en sí mismos ninguna sabiduría. Practica la devoción y la disciplina, y lo restante llegará por añadidura.
FRENTE A ALEJANDRO: El filósofo griego Anaxímenes (400 a.C) llegó donde Alejandro el Magno para salvar su ciudad. -Te he recibido porque sé que eres un hombre sabio, pero tienes mi palabra de rey de que jamás cumpliré lo que has venido a pedirme –dijo el poderoso guerrero frente a sus generales. -Solo vine a pedir que destruyas mi ciudad–respondió Anaxímenes. Y fue de esta manera como la ciudad fue salvada. www.paulocoelhoblog.com
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