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Panamá, martes 19 de junio de 2007

Yasmina Reyes.
yreyes@prensa.com

Títulos engañosos

Con un titular mal redactado, el periódico termina aburriendo, haciendo el ridículo, o, en el peor de los casos, mintiendo... al final, sirve mal al lector.

Yasmina Reyes
yreyes@prensa.com

Titular no es fácil; todo lo que se dice o explica en la nota debe ser condensado, concentrado, en unas pocas palabras (según el catedrático español Martín Vivaldi entre 8 y 10). Es de las tareas más exigentes del periodismo, uno de esos campos en los que ni la preparación ni el talento han conseguido desbancar a la experiencia. En mis pinitos, tuve la gran suerte de caer en manos de un periodista muy experimentado, a quien considero entre los mejores tituladores: Alfredo Wilfi Jiménez. Sus muchos años de brega profesional más su talento natural para la síntesis (que aún puede disfrutarse en sus Garzas) eran su "secreto" que compartía con todos los que quisiéramos escuchar. A la parvada, que por aquella época cayó en sus manos, Wilfi nos decía: El título ideal tiene 24 caracteres. Con esa extensión el mismo título cabe a 6, 5, 4 , 3, 2 y una columna sin cambiar una coma. Piénselo: 24 caracteres. La sola palabra caracteres tiene 10 caracteres, y en esa cifra mágica había que incluir los espacios. Y eso no es todo, así como cuenta la extensión, el contenido (lo que se dice) y el sentido (énfasis) también pesan. Forma y contenido, ninguno de los dos se puede descuidar.

Como casi todo en la vida, el equilibrio entre sus componentes es la clave. Si se descuida la forma, la noticia puede pasar inadvertida. Si no se atiende el contenido, se termina aburriendo (con lo que se pierde al lector que pasa a otra nota que parezca más interesante); haciendo el ridículo (cuando se dicen incoherencias) o, en el peor de los casos, mintiendo (con lo que se decepciona y enfurece al lector). Al final, con un mal título siempre se sirve mal al lector.

Dicho esto, se impone que nos pongamos de acuerdo sobre qué es un titular. Voy a usar la definición que aparece en el "Manual de Redacción" de La Prensa: "El conjunto de enunciados que encabeza todo texto periodístico. Constituye, por sí mismo, una unidad autónoma, con significado propio." (Manual de Redacción, 3.1, pág. 53.) Esta definición describe una parte de la noticia integrada, a su vez, por tres elementos: El título en sí mismo, que plantea la esencia del contenido de una información; el colgado, que sirve para ubicar, caracterizar o identificar algún aspecto de la información, y el sumario, que amplía el título.

Para efectos de esta columna, trabajaremos con el título.

Según las normas del Manual los titulares de La Prensa "han de ser inequívocos, concretos y breves, sin por ello sacrificar la claridad expositiva ni las normas elementales de la sintaxis. Además deben ser ajenos a todo sensacionalismo". También se proscriben los juegos de palabras en los títulos, aunque se permite más flexibilidad en Deportes y Vivir+ y en los suplementos, con el afán de estimular los títulos más creativos. "Sin embargo -se advierte- nunca la creatividad debe poner en riesgo la claridad". Y "no deben sugerir como un hecho lo que es mera opinión de una persona. Si es así debe estar claro también en el título."

Perlas

El 1 de junio, a propósito de la —entonces— cercana cumbre de la OEA y la gran cantidad de reuniones internacionales que tuvieron lugar en Panamá, respecto de un título, un colaborador del periódico escribió: Estimada periodista: Me permito escribirle en relación al titular de su noticia de hoy "Panamá: capital del mundo", ya que el mismo no solo se puede tildar de rimbombante sino realmente desproporcionado con el contenido de la propia noticia redactada por usted. Me hace recordar tanto aquel lema endarista de que ‘el mundo nos mira’, [por] lo que nos merecemos llamarnos los ‘argentinos de Centroamérica".

Creo, honestamente, más centrado y sensato que se hubiera utilizado un titular como el que utilizó Paulino Romero en su artículo publicado (‘América reunida en Panamá’) y que refleja meridianamente el contexto de las diversas reuniones que se están celebrando en ciudad de Panamá y no las ínfulas injustificadas que sugiere el titular de la noticia".

Exageración, es por lo que reclama el lector. Exageración que lleva a imprimir noticias imprecisas.

El 30 de mayo, varios lectores indignados se quejaron por un título equívoco que, además, parecía mal intencionado.

Una de las cartas dice:

"¡Qué mal titular el de hoy! Desde los tiempos de la dictadura he sido lector de este diario y fiel creyente de la libertad de expresión, pero sinceramente en los últimos años han estado perdiendo la credibilidad y objetividad. Poner como titular "Panamá no apoya a ‘RCTV" aparte de ser algo falso, causa un daño a Panamá como país y no tanto al Presidente [que es lo que] creo que querían hacer. La verdad, me decepcionó mucho ver un titular tan falso y provocativo como el de hoy".

En estos casos, los lectores estaban justamente indignados; se faltó a la promesa de excelencia hecha por esta institución. Los títulos no reflejaban los hechos. Y dado que el santo grial del periodismo es la precisión (entendida como la combinación de rigurosidad, exactitud y concisión) en el manejo de la información, se incurrió en el pecado de la imprecisión.

Los señalamientos de estos lectores me inquietaron. ¿Son esos casosmeras excepciones o reflejan un comportamiento que se está entronizando por falta de exposición?

Para alimentar mi inquietud me encontré más títulos equívocos.

El 15 de junio, apareció este en la página 32A de la sección Mundo. "Las Malvinas volverán a Argentina". ¿Cómo es que una noticia tan importante está en una página interior de la sección? Es porque el título no refleja el contenido de la nota. Era la postura del presidente argentino que, además, está en campaña.

13 de junio de 2007. En la portada del diario se publicó la nota titulada: "Multa de generadoras irá a clientes". Bien, hasta que al fin el usuario gana una, pensé. Poco duró mi alegría porque al buscar el detalle resulta que el usuario se volvió a quedar con un palmo de narices. Porque la multa de la que se habla es de 71 mil 244 dólares que se repartirán entre 712 mil 447 usuarios, o sea, que a cada cliente le tocarán unos 10 centésimos. El título es, por decir lo menos, engañoso. La cantidad es tan ridícula que casi se anula el efecto. Creo que el énfasis debió hacerse en el monto (10 centésimos). Habría sido mejor decir: Multa redituará 10 centésimos a cada cliente.

Ese mismo día, en la página 8A, salta el titular "Se atiza debate sobre facultad de Guevara". Lo primero que vino a mi mente fue la imagen de un fuego que se echa a sí mismo más carbón. Dado que "atizar" no es un verbo reflexivo sino transitivo, no se aplica en este caso. Lo apropiado hubiera sido usar el verbo caldear: Se caldea el debate...

Un día después, la oportunidad fue para los "lugares comunes", eufemismo para clichés. En la página 6A se encabeza la nota con "Cuando los niños buscan el sustento". Quienes continuaron leyendo y llegaron a la página 44A se tropiezan con "Cuando el cielo es gris sobre el Canal". Y a estos ejemplos se suma un título que expresa justamente lo contrario de lo que reporta la nota. En la portada de Mundo dice: "Demócratas bloquean voto de censura contra Gonzales". ¿Cómo así? Los demócratas promovieron la moción de censura, los interesados en sostener a Gonzales eran los republicanos.

En la edición del 11 de junio (pág. 10A) se reporta que, en Las Tablas, la Policía usó marihuana para detener a dos jóvenes. Bueno, eso es lo que dice el título "Policía detiene a jóvenes con marihuana". Recurso imaginativo el de estos agentes, pensé. Pero, no, al leer la nota, resulta que la Policía detuvo a dos muchachos que llevaban consigo tres bolsitas con marihuana. Pero en la página 6A, el título con que se encabeza una infografía promete al lector mostrarle los sitios afectados por el desborde de aguas servidas. Sin embargo, cuando uno se detiene a revisar la infografía se percata de que no es eso lo que se muestra, sino los principales locales comerciales ubicados a lo largo de la Vía Argentina.

Y en la línea de los malentendidos casi cómicos, está el que encabeza una vía rápida publicada el 7 de junio que dice: "Agresivos operativos en los comercios". ¡Wao!, cuando menos hay un par de cabezas rotas. Error. No hubo violencia en las diligencias, ni física ni verbal. Otro malentendido: se usó el adjetivo "agresivo" cuando lo que se quería expresar es que los funcionarios actuaron con diligencia o fueron enérgicos.

En la edición del 6 de junio, un título ofreció la imagen del cuestionado director de la Caja de Seguro Social colgado del letrero de la institución. "Luciani pende de la CSS", pero no, no colgaba (como dice el título); lo que la noticia reportaba es que su permanencia como director de la institución está en juego. En todo caso, Luciani está en manos o depende de la junta directiva, no pende de ella.

Pero lo que hallé en la edición del 24 de mayo fue especial. Daba la impresión de que la epidemia de drogadicción ha llegado demasiado lejos, hasta afectar a las máquinas porque en la página 10A el título de una nota de la vía rápida decía: "Se accidenta auto con medicamentos". Esto es el colmo, pero no, el automóvil (la palabra auto no significa carro, este es un error muy extendido) no estaba drogado, en él se transportaba una carga de medicamentos (todos legales). Además, tampoco el conductor estaba sobremedicado, fue solo un accidente.

Después de este recorrido, solo me resta decir que se impone más trabajo, disciplina y una revisión más rigurosa al redactar los títulos; ellos son el rostro y el gancho de las noticias, si no convocan al lector o lo hacen bajo premisas falsas, la nota puede ser un diamante, pero nadie querrá o apreciará una joya que parece un guijarro y ambos —el periódico y el lector— pierden.


¡Qué lástima, en mi país no sucede nada bueno!

14 DE JUNIO. He estado viendo, escuchando y leyendo, en estos últimos días, noticias y he podido constatar con dolor, que para los medios de comunicación nuestros, sin diferenciar unos de otros, en Panamá no ocurre nada bueno.Según lo que se presenta somos una sociedad en franca decadencia. Nos estamos matando unos a otros, nos aprovechamos de las circunstancias para ver qué beneficio podemos obtener porque el "juega vivo" es parte de nuestro ADN.

Con estupor observo en los espacios noticiosos radiales o de prensa escrita el llamado exigente que se le hacen a las autoridades para que sean ellas las que arreglen el entuerto, sin hacer antes acto de contricción. La palabra, sea hablada o escrita, tiene poder y ustedes, señores, lo saben bien. No soy una persona reaccionaria y mucho menos estoy en contra de la libertad de informar, pero hay un desbalance manifiesto en la información y como ciudadana que ama este país (que es el sentir y actuar de la mayoría), me siento con el compromiso de llamarles a la reflexión.Analicen, por favor, sus primeras planas, sus encabezados, sus principales noticias.

¿Saben que las buenas noticias también venden? Más cuando estamos tan necesitados de ellas.Nuestra juventud, para el que lo quiere ver, está mostrando los efectos secundarios de una mala proyección de la realidad. Se habla mucho de la crisis que está padeciendo la familia, pero señores de los medios, tampoco le damos alternativas.

¿Dónde puede un padre de familia, que no tuvo oportunidades, obtener información de cómo sí deben hacerse las cosas? ¿Mostrarles que no es difícil modificar algunos pensamientos, algunas concepciones? ¿Dónde señores de los medios si no es a través de ustedes? Una TV, un periódico, un radio, siempre están a la mano, en cualquier hogar están presentes. ¿Qué esperan para aportar?

El crecimiento que se está viendo es la muestra de lo que puede lograr un pensamiento positivo, confianza en el futuro y creer en nosotros mismos. Eso señores, no "llueve", "se siembra".Informen, sí, pero con equilibrio. No todo es negativo, hay gente buena. Qué agradable debe ser para el ego y para el bolsillo el ser reconocido como un medio de respeto, de altura, al que se recurre para informarse de forma objetiva y equilibrada. Saber que en ese medio no solo se plasma lo malo, porque de veras ocurre, sino lo bueno que también ocurrió.Que el slogan "donde usted se mantiene informado, bien informado" no les quede grande.

Los insto a ayudar a crear la sociedad que queremos para este presente y para el futuro. Por nuestros hijos, por nosotros mismos.

Geovanni del C. Morales Fernández
Analista de Sistemas.


El TLC no es para adivinanzas

16 DE JUNIO.El título "Panamá se prepara para firma de TLC" publicado en la pag. 49A del 15 de junio es incongruente con la información que encabeza. La escueta nota, sobre el eventual tratado de libre comercio entre Panamá y EU, cita al ministro de Comercio e Industrias, Alejandro Ferrer, aduciendo que el Gobierno panameño "no tiene ningún problema conceptual con la propuesta de cambios que plantea EU al tratado de libre comercio en la esfera laboral, medioambiental y de propiedad intelectual e inversiones".

En palabras del Ministro, los cambios en esas esferas "no constituyen de ningún modo una amenaza ni afectan los logros obtenidos, ni las oportunidades y protecciones ya negociadas".Otra nota de La Prensa del 13 de junio ("Mici convoca al sector privado por TLC") reportaba que ese tratado se firmará el 28 de junio.La incongruencia está en que Panamá no puede estar preparada para firmar ningún tratado cuando a escasos días del 28 de junio todavía nadie conoce, ni en Panamá ni en Washington, el texto final de los capítulos que los congresistas desean modificar antes de firmar el acuerdo.No me parece responsable ni del ministro Ferrer ni de La Prensa pasarse por "magos" adivinando el contenido de un TLC que aún ni siquiera se ha terminado de redactar. Ambos parecen hacer creer a los lectores que el Gobierno está en condiciones de firmarlo sin haber recibido, consultado y analizado, palabra por palabra (una sola palabra puede trastocar todo el significado y aplicación de un tratado) los cambios que en términos generales apenas se han delineado conceptualmente en Washington.El TLC con EU es un tema demasiado serio como para que se venda, o se le haga propaganda, sin antes analizar detalladamente el texto final completo.

Mario Davis C.


Astillas del mismo palo

11 DE JUNIO. Un pastor lusitano llamado Viriato mantuvo a raya durante muchos años la conquista de Hispania por los romanos. El año 139 antes de Cristo unos lugartenientes de Viriato lo asesinaron mientras dormía y luego fueron a cobrar la recompensa.

El cónsul Escipión, pensando sin duda que aquella gentuza igual podría traicionarlo a él, les dijo "Roma no paga traidores" y los mandó matar.Con frecuencia vemos en nuestro país con qué descaro se pasan al enemigo los zascandiles politiqueros y con qué desvergüenza aplauden sus defecciones los politicastros que los reciben. ¿No será que todos son astillas del mismo palo y ya no queda nadie con fuerza moral para decir "Roma no paga traidores"?

Francisco Moreno Mejías.




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