| SAO PAULO. XXIII VERSIÓN DEL DESFILE.
Semana ‘fashion’
Reúne a 47 marcas y estilistas y varias de las modelos de talla internacional. Colecciones primavera-verano de diseñadores brasileños.
| AFP |
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| Accesorios en dorado y blanco de Forum Tufi Duek.865633 |
RÍO DE JANEIRO, Brasil/EFE
La Semana de la Moda de Sao Paulo comenzó esta semana sus desfiles con osadas propuestas de estilistas brasileños, inspiradas en símbolos tan dispares como la muñeca Barbie, el cine, una favela, música brasileña y los Beatles.
La XXIII edición del llamado "Calendario Oficial de la Moda Brasileña", una referencia y reflejo de tendencias internacionales, reúne hasta el martes 19 de junio en Ibirapuera, sur de Sao Paulo, a 47 marcas y estilistas y varias de las modelos nacionales de fuerte proyección en el extranjero.
Entre las propuestas de la colección "primavera-verano" de este año se encuentra la de Paola Robba y la marca de moda playera PokoPano, inspirada en la favela de Candeal, en Salvador de Bahía, hogar del cantante Carlinhos Brown, y proyectada internacionalmente por un documental del cineasta español Fernando Trueba.
Su desfile ayer mostró colecciones geométricas con predominio de colores esmeralda, turquesa, rosa, amarillo y azul marino.
La propuesta de verano de Samuel Cirnasck abunda en sedas, jeans y cueros en colores blanco, negro y púrpura, con sombreros y aderezos que evocan a las divas del cine clásico.
El estilista Jefferson de Assis presenta ropas elaboradas en metal y bañadas de oro junto con más tradicionales sedas.
Las modelos de Fause Haten abrieron la fiesta con una colección de 53 piezas que retratan el universo infantil y que llevó a la pasarela a las actrices Paola Olveira y Taís Araujo con trajes inspirados en la mucho más delgada Barbie.
Luego aparecieron las beldades de Alexandre Herchcovitch; las de UMA, con la firma de Raquel Davidowicz; las de Tereza Santos; Forum, por Tufi Duek; Osklen y la Cia Marítima, que cerró la jornada en el último desfile de la noche.
Entre las extravagancias del día destacó un vestido del estilista Víctor Dzenk cosido con 4 mil 500 chapas de oro, con un peso de siete kilos y un valor de unos 260 mil dólares y muy bien colocado en la humanidad de la modelo Isabela Fiorentino.
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