BUSCADOR
  Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Suscripciones | Portadas PDF | Titulares por e-mail | Contáctenos
  EL IMPRESO  
Hoy por hoy  
 
   
  Opinión  
  Perspectiva  
  Deportes  
  Mundo  
  Economía y Negocios  
  Vivir +  
  Reseña  
  Sociales  
  Horóscopo  
     
  SUPLEMENTOS  
  Ellas Virtual  
  Martes Financiero  
  Aprendo Web  
  Reseña Empresarial  
Pulso de la Nación
  SERVICIOS  
Titulares por
e-mail
Columnistas
Guía del sitio
Tarifas
Dosieres especiales
¿Quiénes somos?
Contáctenos
  TIEMPO LIBRE  
Turismo
De interés
Cartelera de cines
De noche
 
  PÁGINA DEL LECTOR  
Porque nuestros lectores sí cuentan
  CANALES  
Salud
Psicología
Psicología sexual
Bebés
Hogar
Mascotas
Tecnología
Cine
Libros
Farándula
Discos
Reportaje especial
Panamá, viernes 15 de junio de 2007
 

CENSO.

Extranjeros en Europa

Camilo José Cela Conde

La publicación de las cifras del censo español de primeros de año ha confirmado lo que muchos daban por cierto: que el número de los extranjeros residentes en España crece hasta rozar unos porcentajes que han de expresarse mediante dos cifras, si no los han alcanzado ya con creces en muchas partes. El fenómeno no es solo español, por supuesto; toda la Unión Europea está sometida a esa presencia masiva de inmigrantes. Y las autoridades de los principales países —los de mayor presencia foránea, por razones evidentes— han decidido coger el toro por los cuernos.

No todos los extranjeros son de religión islámica ni proceden de países de mayoría confesional musulmana. En realidad los creyentes en Alá y seguidores de Mahoma suponen una parte menor de los inmigrantes europeos. Pero la aparición del terrorismo fundamentalista islámico ha llevado a que sea la clave religiosa —cultural, en último término— la que se contemple a la hora de analizar los problemas a que dan lugar la presencia de extranjeros en suelo europeo. El modelo dado por bueno hace unas pocas décadas en el Reino Unido, el del respeto a la cultura y las tradiciones de origen, ha dado un vuelco no solo en el continente sino en la propia Gran Bretaña. Francia, Alemania e Inglaterra cuentan ya con leyes o proyectos de ley al menos que buscan imponer la integración cultural en el sentido más amplio. Los inmigrantes, para obtener carta de residencia, habrán de superar exámenes de inglés, francés o alemán, dependiendo de la lengua propia del Estado de que se trate. Además, tendrán que superar pruebas de "ciudadanía", concepto más difícil de precisar que el de la lengua. Así, el Gobierno de París habla de la necesidad de haber interiorizado los valores republicanos, mientras que el de Londres precisa mucho más en qué consiste el ser británico y lo relaciona con anécdotas casi como la de saberse cuáles son las principales festividades. Alemania, por su parte, opta por una vía pragmática, que consiste en conceder la carta de residente a quien proporciona beneficios económicos. Pero ninguno de los países mencionados, ni tampoco ningún otro de la Unión, que yo sepa, ha entrado en el tema de fondo de los valores religiosos para preservar una Europa cristiana. Tal vez por lo difícil que sería encajar en ese esquema a los agnósticos.

¿Y España? Por una vez, el Spain is different obra por el momento como barrera contra la xenofobia organizada. Aunque solo sea porque en este país resultaría dificilísimo ponerse de acuerdo acerca de cuál es la lengua a aprender y superar mediante un examen, por no hablar de valores más etéreos. La simple idea de entrar a discutir tales criterios llevaría a situaciones de conflicto no sé yo si comparable a los que genera la guerra santa pero tampoco muy alejados de ella. Cosa que no impide en absoluto el que los españoles seamos tan xenófobos como los que más. Pero de una forma mucho más compleja y refinada. Ni siquiera el concepto de "país" podría escapar a los enfrentamientos, por no entrar en el de "nación" o "patria". ¿Por suerte o por desgracia? Ni en eso llegaríamos fácilmente a un consenso. Con lo que tal vez haya que convenir en que España es un excelente terreno de experimentación para el problema de fondo del cruce de culturas, es decir, para el ensayo de la convivencia de quienes no se ponen de acuerdo casi en nada.

El autor es escritor



 
 
 
 
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al Cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222
Apartado 0819-05620 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá