| PROGRESO.
No olvidemos nuestros derechos
Rubén Purcell
Es claro el progreso por el cual está pasando Panamá, pero es muy importante ver a quiénes beneficia dicho progreso y cómo podemos hacer que beneficie a una mayor parte de la población.
El sector económico de bienes raíces y construcción está pasando, podríamos decir, por el mejor momento en muchos años y esto se debe a muchos factores como: Ampliación del Canal, crisis en Venezuela, jubilados provenientes de Estados Unidos y Canadá, entre otros. Lo que me preocupa es que todo esto está haciendo una burbuja de especulación que si no se controla puede crear que el sector colapse y así nuestra economía.
Hoy día, un apartamento no baja del precio de 100 mil dólares, y todos sabemos que el panameño común, la mayoría, no puede pagar viviendas de esos precios, lo que deja todas esas propiedades a la inversión extranjera y se desplaza al panameño común, forzándolo a vivir cada día más lejos de la ciudad, en busca de mejores precios de residencias.
Otra inconsistencia que se presenta, es que la mayoría de estas compras se están haciendo como inversiones a corto y mediano plazo, ya que muchos de los inversionistas que están ingresando últimamente al país compran para luego vender cuando la propiedad esté construida y obtener buenos retornos en su inversión y no para vivir en ellas, por tal motivo puede crear un aumento de precios más allá de los movimientos esperados por la oferta y la demanda.
A todo esto se suma el aumento en los precios del cemento, el cual no se espera que baje por un periodo bastante prolongado, hasta que dichas cementeras puedan hacer las ampliaciones para poder dar abasto a la creciente demanda; pero algo les puedo garantizar, y es que los precios no van a bajar al nivel en el que estaban, lo cual nos deja aún más lejos de poder obtener algún tipo de beneficio.
El problema que se ve con todos los proyectos y sus precios, es que dependen directa y únicamente de la inversión extranjera y de que esta sea a largo plazo, porque si los inversionistas deciden vender más que quedarse a vivir, quedaría solamente la demanda local, la cual no puede soportar esos precios.
Panameños, no dejemos que el progreso económico nos dé la sensación de inmortales y que la proyección de cómo se va a desarrollar nuestro país a futuro nos vuelva omnipotentes; existen varios factores que hay que tomar en consideración a la hora de determinar el progreso como tal y que existen todavía en Panamá personas ajenas y marginadas de estadísticas e índices económicos.
El autor es licenciado en finanzas
|