| POLÉMICA. radar ruso no será suficiente.
EU insiste en su sistema de defensa
Secretario general de la OTAN también desestimó la oferta de una instalación conjunta en Azerbaiyán.
Países de la alianza atlántica analizarán el impacto del escudo de EU en su zona de influencia.
BRUSELAS, Bélgica/DPA
El secretario de Defensa estadounidense Robert Gates sostuvo ayer que la oferta rusa de utilización conjunta de una instalación de radar en Azerbaiyán no constituye una alternativa a los planes de instalar un sistema similar propio en Europa del Este, informaron fuentes diplomáticas.
En una reunión de los ministros de Defensa de los 26 países miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) con su homólogo ruso Anatoli Serdiukov, la utilización compartida del radar ruso de Azerbaiyán también fue desestimada por el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer: "No tengo la impresión de que la oferta del presidente Vladimir Putin sustituya las negociaciones bilaterales entre Estados Unidos, Polonia y República Checa, ni de que represente una alternativa".
Gates hizo que el radar ruso fuese analizado por expertos, y concluyó que, si bien la instalación podía ser útil para la detección de un misil, su capacidad para destruirlo resultaba limitada. "Proseguiremos nuestras negociaciones con Polonia y República Checa", dijo Gates según las fuentes.
En la misma reunión, los ministros acordaron estudiar el impacto que el escudo antimisiles estadounidense puede tener sobre los propios planes de defensa de la Alianza, informó el portavoz James Apparthurai.
El análisis, que concluirá en febrero del año próximo, pretende definir el grado de solapamiento entre los sistemas de defensa previstos paralelamente por la OTAN y por Estados Unidos.
De Hoop Scheffer dejó abierta la posibilidad de que el sistema de la alianza estuviese vinculado al estadounidense.
La opción de que el escudo de la OTAN, en el que la organización trabaja desde tiempo, funcione como un "cerrojo" del estadounidense, asegura protección a países como Turquía, Bulgaria, Rumania o Grecia, que están fuera de la cobertura del sistema planeado por Washington.
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