| ESTUDIO. EL HOMBRE ROMPE EQUILIBRIO DE DIÓXIDO DE CARBONO.
Bosques afectados
Los expertos consideran que el uso de fertilizantes y las quemas de rastrojos están acabando el ambiente.
| LA PRENSA / Archivo |
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| PREVENCIÓN. El dióxido de carbono es el principal responsable del cambio climático.864926 |
LONDRES, Inglaterra /EFE
Ciertas actividades del ser humano como el uso de fertilizantes agrícolas o la quema de rastrojos están acabando con el equilibrio en los niveles de dióxido de carbono de los bosques del hemisferio norte del planeta, según un estudio de científicos de Europa y Norteamérica.
Esta investigación, que recoge en su último número la revista científica británica Nature, sirve como toque de advertencia sobre las prácticas generalizadas que llevan a cabo algunos agricultores y encargados del cuidado de bosques de Europa y Norteamérica y que hasta el momento no se consideraban del todo perjudiciales.
Los expertos, de Italia, Francia, Reino Unido, Suecia, Finlandia, Canadá y EU, advierten de que tales prácticas liberan una mayor cantidad de nitrógeno a la atmósfera que favorece el crecimiento desproporcionado de los bosques de las regiones templadas y boreales del hemisferio norte.
Este fenómeno, lejos de beneficiar al planeta, propicia que los bosques, ahora más poblados, liberen a la atmósfera mucho más dióxido de carbono, principal responsable del cambio climático que se traduce en un recalentamiento generalizado del planeta.
"Los resultados de nuestro estudio demuestran que el ser humano controla el equilibrio de los niveles de dióxido de carbono de los bosques de las zonas templadas y boreales, directamente -a través de la gestión de los bosques-, o indirectamente, por las emisiones de nitrógeno", afirman los científicos en el artículo de la revista.
El estudio de este grupo de expertos no se olvida de otras variables que inciden en la circulación de dióxido de carbono: el aumento de las temperaturas, los cambios en los modos de cultivar la tierra y la respiración y fotosíntesis de las plantas. Según los científicos, estos fenómenos contribuyen al desequilibrio del dióxido de carbono de los bosques.
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