| DEUDAS. INDEPENDENCIA A MEDIAS.
¡Papá, tírame la toalla!
La tendencia es unir la cultura anglosajona con la latina: vivir solos pero sin dejar de necesitar a sus papás.
Los expertos recomiendan organizar las cuentas y ‘arroparse hasta donde la manta les dé’.
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| Las cuentas son más grandes que el salario.865037 |
Crisly Florez
cflorez@prensa.com
Natalia Sánchez, una chica de 26 años que dejó la casa de sus padres a los 23, quería tener independencia y mantenerse con sus propios medios.
Como se había graduado de la universidad y tenía un buen trabajo, se compró un automóvil de segunda con sus ahorros, y un apartamento.
Pero ahora vive quejándose de que tiene que pagar muchas cosas y que el salario no le alcanza. En su apartamento, solo tiene los muebles y electrodomésticos más necesarios. Pero, eso sí, siempre tiene ropa, carteras y zapatos nuevos, todos de marca. Cuando sale al mercado un celular nuevo, ella lo adquiere. Además, no se pierde un fin de semana en la playa con las amigas o las rumbas que hayan. Donde suena una paila, ahí está ella.
Afirma que apenas le alcanza la plata para pagar sus cuentas. Pero "a veces las sacrifico o mejor, le pido dinero a mis papás. Ellos siempre me resuelven, cuando necesito dinero para pagar mis cuentas, me lo dan", dice.
Según la sicóloga Carmen Jaén, lo que ocurre es que en Panamá se ha adoptado parte de la cultura estadounidense, donde los hijos son independientes, sin embargo, no totalmente.
Jaén explica que los latinos son personas muy protectores de sus hijos y por eso nunca "cortan totalmente el cordón umbilical".
La tendencia es "yo vivo solo, sin que nadie me diga nada, pero si necesito dinero, le pido a mis papás".
Según la especialista, esta no es la forma correcta de vivir, porque ese joven tiene una tendencia hipomaníaca.
"Estas personas no son hipomaníacas, pero tienen cierta tendencia a serlo porque compran y gastan sin medida", agrega.
POSIBLE SOLUCIÓN
Para la especialista, lo que se debe hacer es que las personas tomen conciencia de qué se está haciendo mal y que no le deja vivir cómodamente con el salario que devenga.
Además, los padres deberían tomar una actitud de soltar realmente a sus hijos para que no creen esa dependencia, aunque suene un poco duro, recomienda Jaén.
Por su parte, el asesor financiero Felipe Chapman señala que este problema es muy preocupante porque muchas veces estos jóvenes desde temprana edad dañan sus referencias de crédito.
Si la persona que tiene 25 años no tiene buen crédito, más adelante tendrá que buscar opciones más costosas como casas de empeño o financieras, que quizá ofrecen tasas de interés más alto.
Lo que Chapman recomienda es organizarse y tratar de "arroparse hasta donde la manta le dé". Además, es saludable que las personas se pongan un límite, un poco más bajo de lo que en realidad pueden pagar, para que así no les afecte sus finanzas.
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