Turismo al día
Olas de Santa Catalina, un buen negocio
Andrés Villa
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OPINIÓN. Las olas de Santa Catalina, en el sur de la provincia de Veraguas, han transformado la economía de sus habitantes que ahora se dedican a dar servicios turísticos. Surfistas de todo el mundo viajan hasta este lugar para disfrutar olas de calidad mundial que muchas veces alcanzan los 20 pies.
En un letrero guía, en la calle principal del poblado, se pueden contar 30 establecimientos relacionados con el turismo. Santa Catalina ha cambiado mucho desde que lo visitamos hace cinco o seis años y definitivamente eso se debe a sus olas.José Daniel Crespo, propietario del Hotel Punta Brava, señala que fueron los surfistas los que descubrieron sitios como Islas Maldivas y Bali. Ellos, en Santa Catalina, son la punta de lanza de un gran destino turístico, que puede incluir buceo y otras grandes atracciones, como la isla Coiba.En Panamá, esto ya sucedió en las islas de Bocas, de la provincia de Bocas del Toro, que poseen varias playas con olas enormes y que son igualmente del interés de muchos turistas.
En Playa Venado, Los Santos, también hay gran actividad de surf, pero en sus alrededores no se ha visto el interés de empresarios por brindar servicios a los deportistas.En Santa Catalina solo están disponibles 60 cuartos, cuyo alquiler oscila entre 7 y 50 dólares. "Yo busco ofrecer una mejor calidad de servicios. Es un mito eso de que los surfistas no demandan hospedajes de 100 y 200 dólares", opina Crespo, este abogado dedicado al negocio turístico que también vende paquetes de surf en Brasil, Argentina y en Estados Unidos.El turismo de esta población costera se ha visto beneficiado por elementos que se desarrollan lejos, como la campaña publicitaria del Instituto Panameño de Turismo, el aumento de conexiones aéreas de COPA Airlines y otras aerolíneas, la ampliación de la carretera Divisa-Santiago y el mejoramiento de la que une a la comunidad de Santa Catalina con la de Soná, que ha reducido a dos las horas de viaje desde el Aeropuerto Internacional de Tocumen.
El autor es periodista de turismo
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