Palabras y amenazas. Eso es lo que hemos escuchado de nuestras autoridades, tras los violentos incidentes estudiantiles que tienen a la sociedad en jaque desde hace más de una semana. Ayer, las hormonas de un grupo de adolescentes desbordaron en una embestida irracional contra inocentes transeúntes que por mala suerte circulaban cerca del área del combate juvenil.
Fuimos testigos de un desproporcionado ataque no solo contra la propiedad privada y pública, sino contra vidas humanas agredidas en medio de una protesta sin matices de cordura. Y qué decir del cierre de la vía pública acompañado del consabido tranque, que ya parece más la rutina cotidiana que la excepción de la regla.
¿Hasta cuándo tendremos que soportar este caos urbano? Ojalá de una vez por todas veamos una enérgica aplicación de la ley, tanto para impedir que se siga vulnerando el derecho a la movilidad y a la libre circulación, como para resarcir el daño causado. Basta de vandalismo y destrucción sin consecuencias. Basta de cierres y tranques sin sanciones. ¿Vivimos en un estado de derecho o es Panamá tierra de nadie? |