| EDUCACIÓN. LA GLORIA INSTITUTORA FORJADA EN 100 AÑOS, A PUNTO DE IRSE AL ABISMO.
Docentes deben salvar el Nido
Arrieta De La Hoz estima que el Nido de Águilas puede rescatarse, pero esa labor debe asumirla el docente.
Los estudiantes dicen que la violencia la motivó el rector Daniel, al rechazar el deseo de reactivar la Afin.
| LA PRENSA/Archivo |
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| ANIVERSARIO. Aunque el plantel cumple este año 100 de haber sido creado, por ley, es en 2009 cuando se cumple el centenario del inicio de labores. El aula máxima del Instituto Nacional fue inaugurada el 17 de julio de 1911. 861866 |
José Quintero De León
jquintero@prensa.com
Las imágenes de la televisión fueron elocuentes. Durante dos días seguidos, estudiantes del Instituto Nacional, enmascarados, arremetieron contra la propiedad privada y pública con piedras y otros objetos contundentes. No entendían razones, y lo peor, se aliaron a antisociales de calle Darién para causar más destrozos.
Ahora llegó el cierre de rigor y las investigaciones, Luego, vendrán las sanciones que serán tan rigurosas como las de 2005, cuando 14 alumnos fueron expulsados por indisciplina y actos vandálicos.
Los estudiantes aseguran que la violencia la generó la intransigencia del rector Juan A. Daniel, quien rechazó de plano la intención de convocar a unas elecciones para reactivar la Asociación Federada del Instituto Nacional (AFIN).
Eso bastó para irse a la calle y protestar aduciendo otros argumentos como la lucha por el alto costo de la vida, la canasta básica y otros motivos sociales. Afloraron los resentimientos de las últimas expulsiones, la intromisión de la policía en el plantel, la infiltración de espías en el movimiento estudiantil y la anulación del activismo del Frente Estudiantil Revolucionario (Fer- 29).
NO TODO ESTÁ PERDIDO
Carlos Arrieta De La Hoz, dicen muchos ex institutores, fue el último de los rectores representativos del Nido de Águilas. A su salida en 1989 se rompió el troquel y desde entonces la escuela comenzó a declinar, al grado que la mística se fue disipando y la gloria institutora –que inspiró Manuel Roy– empezó a opacarse.
En su tranquilo retiro, el viejo profesor de geografía, historia y filosofía lamenta la triste condición que sufre su alma máter, porque antes que profesor, vicerrector y rector, también una vez fue aguilucho.
Arrieta está seguro de que no todo está perdido y que el Nido se puede levantar del sitio en que lo han dejado los estudiantes que salieron a romper autos y quemar motocicletas. "Hay que recuperar la mística y la gloria institutora, y de ello es responsable el docente", afirma enfático el educador.
El docente, asegura, en muchas ocasiones es el padre o la madre del adolescente que carece de ellos en su casa. No solo debe ser el instructor (como se estila ahora por falta de vocación o por razones económicas), sino el formador de su pensamiento.
EL COMBATE DE LAS IDEAS
Recordando la época más dura de los 11 años que le tocó dirigir el plantel (1978-1989), sostiene que siempre se protestó y se lanzó piedras, pero a los jóvenes los inflamaba una causa fundamental. Antes de ir a la calle, iban informados y tenían una fuerte convicción de la razón. Ahora no ocurre así, dice: "Es un craso error impedirles que se reactive la AFIN, ya que siempre existió, aunque advierte que una cosa es la AFIN y otra el FER-29".
Los jóvenes, dice, deben ser orientados para que canalicen sus energías, y la AFIN es la matriz de los grupos que fomentan las inquietudes juveniles.
Además, nunca promovimos la guerra, sino el combate de las ideas. Como lo planteó Emerson: "Solo el que construye sobre ideas, construye para la eternidad".
Un centenario deslucido por la irracionalidad
El 1 de junio pasado, el Instituto Nacional de Panamá cumplió 100 años de creado por Ley 22 de 1 de junio de 1907, bajo la presidencia de Manuel Amador Guerrero.
Una comisión del plantel organizó un programa que empezó el 20 de abril, pero que el lunes 4 fue interrumpido por los actos vandálicos que deslucieron la festividad.
No obstante, su grandeza es histórica por las luchas nacionalistas que su estudiantado crítico supo protagonizar en 1925, 1947, 1964, 1978 y muchas otras en que han abanderado las causas populares.
Inició operaciones en 1909, en el local de la Escuela Primaria Manuel José Hurtado, de calle 14 Oeste. Dos años después, 1911, estrenó sus imponentes edificios en las faldas del cerro Ancón, pasando por sus aulas estudiantes que luego se convirtieron en meritorios profesionales de distintas ramas del saber. Manuel Roy, Fermín Naudeau, Demetrio Korsi, José A. Remón Cantera, Aristides Royo, Rómulo Escobar B., Secundino Torres G., Ernesto J. Castillero, Jorge Illueca, entre otros que sería largo citar.
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