| FERIA.
Leer, no es leer cualquier libro
Griselda López
Tuve la oportunidad de permanecer en la IV la Feria del Libro durante un prudente período que me permitió observar el comportamiento humano que en la misma se daba. Vi caminar gente sin rumbo y con las manos vacías; a unos indagar por un autor inexistente; otros buscando el libro de su escritor favorito para darse cuenta que estaba, pero que el precio era tan alto como el ñame y el tomate en este país, y a muchos comprobar que el escritor y los libros panameños existen, comprarlos con respeto y alegría, rastrearlos en la Feria para obtener su autógrafo y preguntarles sobre la temática escogida.
Estuve cerca de los escritores panameños en el espacio del Inac y fue grato comprobar la simpatía y calidez que los mismos generaban en el público, igual en ese y en otros espacios (me rebelo ante la palabra stand), y me parece que este evento fue un extraordinario puente para nuestros autores que han visto cómo sus libros se amarillan en sus bibliotecas o en los depósitos con el pasar del tiempo. Este encuentro del escritor con su público es uno de los réditos de la Feria y una actividad que debe ser permanente y continuada.
¿Cuál es el objetivo de una Feria del Libro? Aunque esta es la IV Feria todavía para nosotros es una actividad nueva ante la cual debemos madurar sobre sus metas y derroteros. Se supone que entre sus objetivos está el fortalecer la industria editorial y gráfica, fomentar la escritura y la creación literaria así como la red de librerías y medios de circulación de libros, desarrollar una cultura de la lectura y la escritura y propiciando el desarrollo de actividades en un escenario participativo de creación, difusión, reflexión en donde se puedan debatir las múltiples expresiones culturales y artísticas que conviven en ella.
Pero todavía existe una actitud paternalista y negativa, pero que tiene la loable intención de fomentar la lectura a través de crear atractivos que lleven, especialmente a los jóvenes a su búsqueda. Y esta actitud lo que propicia es precisamente mantener a la gente en el mismo nivel cultural. Leer, no es leer cualquier libro. No es cualquiera el que sabe leer y hay ejemplos y modelos que se le muestran a la juventud que distorsionan el objetivo. Esa tendencia de bajar el nivel intelectual para lograr que las personas se interesen mínimamente por la lectura, no es la mejor metodología. Ella conlleva en sí, precisamente, un menosprecio. Es allí donde escritores, educadores y libreros deben trabajar en conjunto; en la búsqueda de una metodología que le permita a nuestros jóvenes escoger y leer y que entiendan además que el libro más promocionado, la mayoría de las veces no es el mejor.
Tenemos que tener cuidado en no instrumentalizar lo literario para ponerlo al servicio de un público al que se quiere ganar como consumidor; instrumentalización de los jóvenes, sujetos a quienes se aconducta para consumir una literatura de artificio, para pasar un rato pero no crea lectores agudos, críticos, en condiciones de disfrutar estéticamente una obra: desde los sentidos, las emociones y la razón.
¿Cuál es la ganancia de esta IV Feria del Libro? Jamás la mediría por la cantidad de gente que fue, la valoraría por la calidad de la actividad de cada visitante. Por el intercambio que hubo entre escritores, libreros, público. Por el estar dentro de una actividad que no es frecuente en Panamá, que debemos fortalecer y esmerarnos en que quede mejor. Sugiero a los intelectuales y escritores a unirse para fomentar la creación literaria y desarrollar la escritura y la lectura en nuestra sociedad en donde participen desde los pequeños hasta los adultos. Recordando siempre que la calidad y la excelencia es lo que determina el valor de una lectura y su incidencia en el desarrollo intelectual de la persona. Leer, no es leer cualquier libro.
La autora es periodista
|