| LA NIÑEZ.
Nuestra mejor cosecha
Mayteé Zachrisson Véliz
El 12 de junio celebramos una vez más, el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. Este año esta dedicado a la "Erradicación del Trabajo Infantil en la Agricultura", lo que nos brinda la oportunidad de reflexionar los significativos esfuerzos que se hacen a diario en el mundo y en nuestro país para darle un mejor futuro a nuestros niños y niñas.
En agricultura, el término "cosecha" se refiere a la recolección en los campos de los frutos, semillas, hortalizas y al proceso de crecimiento y maduración de las mismas.
Los que apoyamos la idea de "una agricultura sin trabajo infantil" nos lleva a pensar que al igual que los alimentos que se recolectan en la agricultura , los 132 millones de niños, niñas y adolescentes a nivel mundial que trabajan en agricultura tienen igual derecho que las plantas: a crecer, a cultivarse y a madurar y hasta tanto esto sucede tienen derecho a ser niños y niñas felices, que jueguen, sean sanos y que estudien para lograr en su madurez un futuro mejor que hasta este momento no tienen.
Si cada uno de nosotros creamos conciencia que debemos tener a toda una población educada como un avance social; en que podamos colmar la brecha educativa existente entre las zonas urbanas y rurales y entre los niños y las niñas, ya tendremos un avance en la erradicación del trabajo infantil.
El trabajo infantil en la agricultura implica riesgos físicos, debido a la manipulación de herbicidas y pesticidas, el uso de maquinaria pesada o instrumentos punzo-cortantes, por adversidades climáticas y muchas veces por largas jornadas de trabajo. Los niños y niñas tambien se exponen a violencia en lugares de trabajo por parte de los adultos con consecuencias psicológicas como el abuso y el estrés ocasionado por la presión de cumplir con determinadas cuotas de producción.
Respetar las leyes en materia de trabajo infantil y garantizar que los niños y niñas no efectúen trabajos peligrosos en la agricultura es parte del papel que a cada uno de nosotros nos corresponde asumir como miembros de una sociedad; también estamos invitados a comprometernos desde nuestros lugares de estudio, trabajo, grupos a los que pertenezcamos para promover estrategias y programas destinados a mejorar las condiciones de vida en las zonas rurales, y a integrar los aspectos relativos al trabajo infantil en el centro de las políticas agrícolas.
Puede que no estemos involucrados con las labores de la agricultura; pero sí podemos estar involucrados en un mejor país que ya por sí solo es una bendición para cada uno de nosotros y eso será parte de los frutos que recogeremos.
Tener un país libre de trabajo infantil no es un sueño inalcanzable, es más real que muchos de nuestros sueños personales, solo es cuestión de tener voluntad. Aprovechemos este día para hacer nuestro compromiso personal con los 47 mil 976 niños, niñas y adolescentes que al momento de Ud. estar leyendo este artículo están trabajando en algún lugar de nuestro país.
La autora es comunicadora social
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