Tal como se había previsto, la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos que se celebra a partir de hoy en Panamá se ha convertido en una especie de tinglado, en el que hay más de dos contendientes.
El presidente Hugo Chávez, aunque no está presente físicamente, se ha hecho representar por funcionarios que lo defienden, incluso, de los elogios. Del otro lado está una batería de periodistas en cuya agenda hay más preguntas sobre la reciente decisión de Chávez de no renovarle la frecuencia a Radio Caracas Televisión (RCTV) que sobre la propia asamblea del organismo hemisférico.
En medio del fuego cruzado se encuentra la OEA, representada por José Miguel Insulza, quien debe hacer frente a los cuestionamientos sobre la posición del organismo en este delicado asunto. Al final, al margen de los comunicados y de las resoluciones de lenguaje sedoso, esta asamblea será recordada como el escenario de la batalla librada entre Chávez y buena parte del resto de las Américas, que reclama más respeto por la libertad de expresión. |