Ha tomado casi ocho meses llegar hasta los administradores de la Caja de Seguro Social (CSS) para determinar si tienen algún grado de responsabilidad en la muerte de más de un centenar de panameños, tras el consumo de medicamentos elaborados por la propia institución. La orden de detención de los últimos directores de la CSS –incluido el actual–, aunque tardía, haría suponer que las investigaciones van por buen camino.
Sin embargo, en un caso como éste, la cautela es buena consejera. Declarar sobre los procesos y la administración de la CSS y, en especial, sobre los controles que debieron seguirse en el manejo de componentes medicinales es apenas un buen comienzo. Todos ansiamos un trato justo para las familias de las víctimas y para las personas afectadas por el consumo del veneno.
El pueblo panameño, especialmente los usuarios del sistema, también espera que la justicia aproveche esta oportunidad de oro para lavar su cara, una cara que, de tener tanto barro salpicado, ya ni reconocemos. |