No todo lo que brilla es oro
Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com
OPINIÓN. La convocatoria presentada ayer por el técnico Alexandre Guimaraes para la Copa de Oro no presenta mayores novedades respecto a los jugadores que han estado en su proceso, salvo el delantero Roberto Brown, que fue llamado por sus buenas referencias en su actual club Colorado Rapids de la Major League Soccer. Trece de los 23 jugadores que fueron convocados ayer forman parte de la legión que estuvo hace dos años en Estados Unidos donde se consiguió por primera vez llegar a la final del torneo más prestigioso de la Concacaf a nivel de selecciones.
Todo este grupo experimentó en carne propia las mieles del triunfo a pesar de caer por penales el domingo 24 de julio de 2005 ante el equipo norteamericano y de ese apoteósico recibimiento que le hizo un día después el pueblo panameño en su recorrido desde el aeropuerto hasta el estadio Rommel Fernández donde fueron recibidos como héroes. ¿Quién no recuerda la noche del 25 de julio con el impresionante lleno del Rommel Fernández, donde la federación de fútbol aprovechó el momento de euforia para anunciar que declaraba el 24 de julio como el Día del Futbolista Panameño, una fecha de la que más nunca se acordaron? ¿Quién no recuerda después de aquella epopeya la decepción que causó esa misma selección un mes después en la continuación de la eliminatoria donde no vieron ningún punto en la segunda vuelta de la hexagonal? Un día antes del 17 de agosto, cuando Panamá iba a enfrentar a Guatemala por la eliminatoria en el Mateo Flores, se le preguntó a Jorge Dely que si tuviera que decidir entre la victoria en ese juego y el subcampeonato que se había conseguido en la Copa de Oro, por cuál se decidía, obviamente Dely dijo que por los tres puntos hacia el Mundial.
Después de perder con Guatemala en el Mateo Flores vino el de Costa Rica en el Rommel Fernández, el primer partido en casa de la selección después del subcampeonato en la Copa de Oro, donde la marea roja no llegó a la cita y terminó siendo absorbida por la marea rojiblanca de los ticos en las gradas, mientras en la cancha la selección costarricenses hacía trizas a la panameña. Alexandre Guimaraes ha sido claro desde que llegó a Panamá y siempre ha repetido que todo lo que se está haciendo incluyendo el subcampeonato en la Copa de Naciones forma parte de la preparación para el objetivo final que son las eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010.En eso la afición tiene que estar clara, incluso los medios, porque en algún momento a Guimaraes lo vamos a medir con lo que hizo su antescesor en la Copa de Oro. En la Uncaf mejoró lo que se había hecho antes, pero lo del torneo de la Concacaf es una incógnita.
El grupo que se presentó para la Copa de Oro que se avecina puede hacer un aceptable torneo tomando en cuenta que en su mayoría son jugadores con experiencia, pero soy de la idea, que lo que contará al final será la participación en la eliminatoria. Allí se medirá el verdadero comportamiento de los jugadores en partidos por puntos, su actitud ante el miedo escénico cuando se tenga que ser visitante en un estadio abarrotado donde no es lo mismo tener un mano a mano con un contrario en una Copa de Oro, donde la presión del público no es mayor a la que se tendría en un partido de eliminatoria.Claro, habrá que hacer un aceptable torneo en Estados Unidos, pero a la vez que el público aprenda de la amarga experiencia de hace dos años y que comprenda que una clasificación a un mundial vale mucho más que mil Copas de Oro.
El autor es periodista
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