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Panamá, lunes 28 de mayo de 2007
 

BOXEO. UNA DANZA DE MILLONES ENTRE GUANTES Y GOLPES.

Luces, cámaras y a pelear

Oscar De la Hoya es un claro ejemplo de tener carisma y saberse mercadear en el boxeo rentado.

En tiempos antiguos, por la falta de patrocinadores y del sistema ‘pay-per view’, la paga no era buena.

AP/Archivo
CARISMA. Oscar De la Hoya es sinónimo de dinero. Su éxito radica en el gran equipo de trabajo que lo rodea y tener el ángel para atraer a grandes masas y así tener la atención de las grandes cadenas televisivas.856190
Gustavo Ampudia P.
gampudia@prensa.com

El boxeo es uno de los deportes de contacto más antiguos que hay. Según estudios, su inicio se remonta a un cuarto de siglo antes de Cristo, en Egipto y el Oriente.

Y desde entonces, se considera un espectáculo que enciende la atención de fanáticos, curiosos y eruditos en la materia.

Aquí la técnica es saber esquivar y dar golpes.

En sus comienzos, el pago era mínimo o casi nulo para los boxeadores, que cruzaban golpes por más de 20 asaltos para sacar un ganador.

Eran peleas sangrientas que en ocasiones conducían a la muerte y por eso salió el primer reglamento en 1743, creado por John Broughton.

Ya en el siglo XX las reglas cambiaron y la protección de los púgiles era la clave de todo. Se mejoraron los guantes (antes no había), las peleas se pusieron a 15 asaltos y los organismos boxísticos velaban por la seguridad.

El proceso todavía sigue, combates a 12 asaltos, seminarios médicos, entre otras cosas, aunque el boxeo jamás dejará de ser un deporte en el que la mayor cantidad de golpes o el más contundente determinen al ganador.

ALGO NUEVO

A principios del siglo XX el público se complacía por ver las cualidades de los contendientes.

Los movimientos de Muhammad Alí y Joe Lewis, la pegada de Rocky Marciano o la valentía de Jack Dempsey o Jim Braddock eran la cereza del pastel.

No había tanto despliegue de luces, humo o fuegos pirotécnicos. Eso no era lo importante.

Era un tinglado en medio de un terreno y muchas sillas alrededor. Luego llegaron los coliseos, como la meca: el Madison Square Garden de Nueva York.

Sin embargo, ahora el deporte de la fistiana ha cambiado al 100%.

Los que llegan a la cumbre entran a la danza de millones de dólares y es por una razón: tienen carisma y saben cómo mercadearse.

Esos peleadores son vistos por grandes empresas promotoras, como Don King Promotions, Golden Boy Promotions y Top Rank, que a su vez, están conectadas con imperios televisivos.

Pero para lograr eso hay que tener púgiles que llamen la atención, como Oscar De la Hoya, Naseem Hamed o Mike Tyson.

Los dos últimos están retirados, pero amasaron grandes fortunas. El primero, De la Hoya, es la máquina perfecta de dinero.

Hay otros boxeadores con igual o más talento, pero con falta de carisma, como Floyd Mayweather, Roy Jones Jr., Joe Calzaghe, quienes soñarían por ganar lo que hace el Golden Boy De la Hoya en una noche.

UN ESCENARIO DE LUJO

El escenario para las estrellas no puede ser otro que grandes hoteles que presentan un show luminotécnico, de hologramas y hasta alfombras voladoras que le brindan al fanático ese algo más que siempre busca.

Ese es el boxeo actual, una actividad que cambió con el tiempo y ahora es un espectáculo en el que las televisoras y las grandes promotoras marcan la pauta.

"Esa es una onda mundial de la que el boxeo no escapa; más que la calidad de los púgiles es el mercadeo alrededor de ellos", indicó Miguel Prado, presidente de la Comisión de Boxeo de la capital.

Rogelio Espiño, promotor y apoderado de boxeadores, indicó que la evolución del boxeo entró en la década de 1970 con la entrada de la televisión.

"No solamente el boxeo cambió su imagen, sino todos los deportes, gracias al mercadeo de la televisión, que buscaba ofrecerle a la teleaudiencia algo más que simples peleas", indicó Espiño.

(Vea El inicio del baile de los millones de dólares)



 
 
 
 
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