| EL MILAGRO DE ESTONIA.
Conversando con Mart Laar
Ramón Barreiro
Gracias a la invitación para hablar en el CADE, tuvimos la dorada oportunidad de oír y departir con Mart Laar, quien fuera el primer presidente de la nueva Estonia, después de desintegrada la Unión Soviética. Con nada que perder, el nuevo gobierno optó por tomar medidas verdaderamente revolucionarias para salir adelante. Entre esas reformas es más conocida la adopción de un sistema fiscal de tasa única (flat tax). Para oír más sobre el milagro de Estonia, el presidente de la Fundación Libertad, Roberto Brenes y Mart Laar conversaron frente a una cámara por 27 minutos. He aquí lo más importante de esa conversación.
¿Es Mart Laar un economista importante o un financista experto? La gran inspiración de las reformas estonianas vienen de la historia. Laar es un historiador y el estudio de las experiencias en materia fiscal del pasado distante y reciente le demostró que sistemas impositivos complejos y cundido de excepciones nunca han funcionado, amén que son un foco importante de corrupción. Estonia apostó a que un sistema simple no solo sería más fácil de administrar sino que incentivaría a la gente a pagar; y así sucedió.
Lo más impactante del simple sistema estonio, es que no da cabida a exoneraciones ni privilegios con lo que eliminaron (o mejor dicho, nunca se pusieron) requisitos, permisos, licencias y certificaciones con que todo sistema de excepción se administra y con ello la burocracia que nos mata. Esta desaparición de trámites y requisitos mayormente inútiles, ha causado en Estonia una fuerza liberadora de las ambiciones y energías ciudadanas con lo que implícitamente se introducen actitudes pro-ciudadano, pro-competencia y pro-empresarialismo.
En pocos años esta nación con un tercio del territorio de Panamá y con la mitad de los ciudadanos, pasó de ser un apéndice olvidado de la megamafia soviética, a ser el país número 19 en calidad institucional en el mundo. De allí que no sorprende que Estonia sea la cuna de iniciativas empresariales como Skype -el sistema telefónico por internet- y que sus empresarios navales, que hace poco no tenían nada, hoy controlen buena parte del comercio marítimo en el Báltico oriental. Es difícil decir algo así de América Latina ni contando cien años para atrás.
Mucho se dice ahora del éxito económico de Estonia, pero poco sobre la transición política que hizo posible la plataforma de su programa de gobierno. Mart Laar nos conversa sobre el deplorable estado en que dejaron los soviéticos el país y cómo la nueva nación se fue levantando alrededor de un sistema jurídico que retoman de sus anteriores leyes. Basados en el modelo alemán, el sistema legal y jurídico anterior a 1940 rápidamente se adecua a las necesidades del nuevo estado no solo garantizando e inspirando un respeto por los derechos, cosa nunca vista en la vieja Unión Soviética. Pero además un sistemático y pulcro proceso contra la corrupción y los corruptos, comunistas o no, y el cual produjo muchas y ejemplares condenas dentro de procesos judiciales formales y transparentes. A pesar del éxito y la importancia del Estado de Derecho, Mart Laar acepta que el pleno desarrollo de las instituciones jurídicas "no es una carrera corta".
Una de las grandes ironías del éxito de Estonia fue y ha sido la oposición abierta de las IFIS a las reformas. Más de una vez durante la conversación Mart reiteró la oposición abierta y deliberada del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial a su programa. A pesar de ello, Estonia siguió adelante. Por esa misma razón a Mart Laar no le preocupa hoy la posición de la Comunidad Económica Europea sobre sus bajos niveles de impuesto. Tampoco le preocupa, como a Roberto Brenes, los anhelos de la burocracia comunitaria en Bruselas, quienes ven en subir los impuestos la venganza de los grandes gobiernos europeos, gordos e ineficientes. Mart Laar es optimista y afirma que la mayoría de los gobiernos creen en la competencia tributaria (tax competition) en buena parte inspirado por Estonia. Según él, muchos gobiernos ahora buscan adoptar sistemas simples y bajos; empezando por sus vecinos Finlandia y Georgia. Pronto el sistema de flat tax será realidad en la república Checa, y Mart Laar no descarta que el nuevo gobierno francés se mueva en esa dirección. Pareciera que la fórmula es optimismo, contagio y atacar a la gran burocracia en vez de defenderse de ella.
¿Y qué dice Laar sobre la América Latina? Sonreído por el comentario de su interlocutor de que América Latina es el "continente del futuro… y siempre lo será", Laar ofrece un consejo y un comentario final. "He recorrido muchos países y he visto personas distintas: todos somos iguales". Lo que necesitamos son reglas simples y claras; si se privilegia la iniciativa privada, "se pueden tener nuevos Bill Gates en un garaje pronto". Hasta aquí el consejo. El comentario, agudo y vergonzante, también es sencillo. "Ustedes latinos", ya saben qué hacer, pero tienen que "bajarlo de su cabeza a su corazón".
La versión completa en inglés y subtitulada de la conversación de Mart Laar y Roberto Brenes estará disponible en la página web www.fundacionlibertad.org.pa desde esta semana.
El autor es el vicepresidente de la Fundación Libertad
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