El presidente, Hugo Chávez, fue reelegido con el voto popular, pero está a poco de convertirse en un autócrata.
La decisión de no renovarle la concesión de frecuencias a Radio Caracas Televisión –el medio más importante de Venezuela– solo evidencia su intolerancia a la crítica, porque si no fuera así, ¿por qué entonces no hace lo mismo con los medios afectos a su gobierno? Chávez está dispuesto solo a escuchar elogios, lo bien que hace todo, y olvida que él es garante de una democracia compuesta también por personas que no comparten ni sus ideas ni su gestión.
Las razones por las que el gobierno no otorgó las frecuencias son meramente políticas, razones que el propio Chávez nunca escondió. Lo peor de todo es que el resto de los poderes –el Legislativo y el Judicial– agachó silenciosamente la cabeza frente a esta cuestionada decisión del Ejecutivo.
Nada parece que detendrá a Chávez en su irracional carrera por convertirse en la única y exclusiva voz del pueblo venezolano. |