| ALBERGUES TEMPORALES DEL MIVI. EL LADO HUMANO DE LO QUE SIGUE DESPUÉS DE LAS TRAGEDIAS.
Refugio para quienes lo pierden todo
En la Estancia Amador viven 33 familias, mientras que el Residencial Santa Fe alberga a otras 42.
El déficit habitacional estimado en el país es de 191 mil 112 viviendas, según el Mivi.
| LA PRENSA/Ana Rentería |
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| SOLA. Graciela Mojica fue rescatada de un viejo edificio en Calle 11 en El Chorrillo.854820 |
Eliana Morales Gil
emorales@prensa.com
La naturaleza, la mano del hombre y la cara dura de la sociedad deja a decenas de personas sin un lugar donde vivir. En la capital, el Ministerio de Vivienda (Mivi) acondicionó dos lugares para acoger temporalmente a las familias que de un momento a otro quedan en la calle.
La Estancia Amador, en El Chorrillo, sirve de refugio a 33 familias actualmente, y el Residencial Santa Fe, en la Avenida Nacional, acoge a 42 de las 137 familias que lo perdieron todo en el fuego de marzo pasado en Curundú.
Antonio Medina, un hombre de 50 años con discapacidad visual, es uno de los huéspedes de los 33 cuartos de la Estancia Amador. Está en el lugar desde hace un año y cuatro meses. Un fuego consumió su cuarto en Pueblo Nuevo y se quedó sin nada, por eso fue reubicado en la Estancia Amador.
"Yo vivía de tejer hamacas, pero ya nadie me las compra. Ahora tengo una libreta de lotería y, con lo poco que vendo, sobrevivo", asegura.
En otro de los cuartos está Graciela Mojica, una mujer de 86 años que vivía debajo de una escalera de un viejo edificio colapsado en calle 11 de El Chorrillo.
Lleva ya un buen tiempo buscando a sus dos hijos. Sabe que su hija está en Houston, Texas, pero ni con la mediación del embajador de Estados Unidos en Panamá, William Eaton, ha podido localizarla. "Se la tragó la tierra", dice. De su hijo, tampoco sabe nada. La única pista que tiene es que es catedrático de la Universidad de Panamá. A Graciela le dijeron que su hijo vivía en Perejil y se fue a buscarlo. "No lo encontré, y él tampoco me busca", asegura.
Celia Yanis, gerente de la estancia, asegura que el lugar no solo sirve de techo a los damnificados, dice que el apoyo social que se les da a sus huéspedes, es vital. "Se les ayuda a que su vida sea más fácil mediante orientación especializada", asegura. "La idea es que de aquí todos se vayan con una solución habitacional", dijo.
Cada estancia tiene un gasto mensual de aproximadamente mil 500 dólares. En energía eléctrica pagan unos 800 dólares y en agua alrededor de 600 dólares. Cada familia se turna para asear el lugar.
CURUNDÚ
En el Residencial Santa Fe, a un costado de la Avenida Nacional, están ahora 42 de las familias que lo perdieron todo durante el incendio del 21 de marzo pasado en el sector S en Curundú.
Las 85 familias damnificadas del incendio del pasado lunes 21, en cambio, están en casas de familiares, en cubículos que fueron construidos en la Junta Comunal de Curundú y en la iglesia Episcopal de esa zona.
Balbina Herrera Araúz, ministra de Vivienda, tiene otro plan para ellos. Se les construirán casas en el mismo sector. La proyecto habitacional que ronda los 557 mil 537 dólares, ya fue licitado, pero su orden de proceder se adelantó a causa del incendio.
El déficit habitacional estimado en el país es de 191 mil 112 viviendas, según datos del Mivi. Se estima que este año se reducirá el 4% de esta cifra.
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