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Reportaje especial
Panamá, viernes 25 de mayo de 2007
 

PRECIOS SUBEN Y SUBEN.

Las petroleras nos devoran

Luis Espósito Picardi

El porqué de la tendencia alcista de los derivados del petróleo, es una pregunta cuya contestación no puede ser dada o divulgada solamente por los obsecuentes apologistas de las petroleras, que tras la máscara de la "inteligencia" confunden, tergiversan y copulan con la falta de sinceridad y con los intereses bastardos que nos engullen y nos devoran.

El laureado escrito Daniel Yerguin, premio Pulitzer de 1992 en su libro de mil 200 páginas titulado la Historia del Petróleo nos relata, en una de sus partes, el despilfarro que se hace con los acumulados obscenos superávits económicos de los que manejan el petróleo y acumulan enormidades de dinero a expensas del sudor de todos los pueblos del orbe. Nos enteramos así cómo el Sha de Persia en unas fastuosas celebridades que el periódico Time denomina "una de las mejores fiestas de toda la historia" con objeto de la fundación de imperio persa hace 2,500 años, se gastaron entre los 100 millones y 200 millones de dólares, hablamos del año 1971. ¡Qué horror! ¡Qué despilfarro a costa de los empobrecidos y saqueados pueblos cuya vocería es amordazada!

¿De qué tendencias alcistas estamos hablando?, más bien se debería hablar de la tendencia del rip-off, o sea, de la estafa... a eso se debe la tendencia alcista.

La historia es enseñanza, los consumidores se preguntan por qué personajes de gran intelecto, aunque no todos sean "ventrílocuos" de los intereses petroleros, aquí en nuestro medio como en otros repiten incesantemente lo que las petroleras quieren que se divulgue, por ejemplo, el barril de petróleo subió, los pozos se agotan, las reservas bajan, los incendios o conatos de incendio en las refinerías, los huracanes; pero donde se muestran un poco más cautos es en no mencionar el derrame del Exxon Valdez, el Prestige y los otros minúsculos de nuestro Panamá. Cada vez, en consecuencia, cuando los ventrílocuos repiten algo así, los precios de la gasolina suben y suben y suben, creando la cultura de la gasolina cara, pero nadie mete el dedo en la llaga y nos dice la verdad, no hay justificación para tantos incrementos. No cabe duda de que nos están amaestrando, todo es una burda manipulación.

El lucro excesivo podemos calificarlo como un pecado, pero hay que estar claros, ser permisivos, porque el permitirlo también puede ser catalogado como un pecado.

Hay hechos ejemplarizantes que debemos conocer. En un libro de Jacques Bergier y Bernard Thomas titulado La Guerra Secreta del Petróleo se lee así: "Tan solo lamento no tener la posibilidad de meter en la cárcel a todos los directivos de la Standard Oil, porque es la cárcel lo que se merecen por haber recurrido a procedimientos ilegales a fin de explotar a los ciudadanos respetuosos de la ley"; es el juicio de un juez de New Jersey versus la Standard. Otro libro de Jorge Villegas titulado Petróleo Colombiano, Ganancia Gringa nos relata que un representante de Colombia y también periodista Luis Cano, denuncia al señor Adolfo Urueta, apoderado de una compañía americana filial de la Standard de New Jersey, presentando el problema de que el señor Urueta era embajador en Washington y siendo así se había convertido en empleado secreto de la Standard. Estamos fregados y nos siguen fregando impunemente.

Solo regulando se puede tener un ahorro sustancial en el precio final de la gasolina al consumidor. La regulación es necesaria. ¿Quién no quiere la regulación? El consumidor la quiere, aquellos que no la quieren son los especuladores que glorifican la "libre oferta y demanda" y la "globalización", conceptos destinados a fenecer y que producen náuseas. Recordemos Seattle, Praga, Davos, Génova. La oposición a la globalización crece. ¿Hasta cuándo el abuso de inversionistas inescrupulosos?

El autor es presidente de Unigas



 
 
 
 
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