| AVIACIÓN. UNA AVENTURA HISTÓRICA DE 33 HORAS.
El vuelo del Águila Solitaria
Cruzar el Atlántico en un monoplano catapultó a Charles Lindbergh a la fama el 20 de mayo de 1927.
El reconocido piloto, que fue considerado un ‘héroe’ en su época, tuvo estrechos vínculos con Panamá.
| NYT Images |
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| PERSONAJE. Después del viaje transatlántico que lo llevó a la fama, el aviador se convirtió en consultor de vuelos. 854104 |
Tamara Del Moral
tdelmoral@prensa.com
Mucho antes de que artistas, como Brad Pitt, y estrellas del deporte, como David Beckham, brillaran en el horizonte de la popularidad mundial y fueran aclamados por las masas, los aviadores disfrutaban de similar atención.
Hoy, la aviación comercial es tan común y hay tantas medidas de seguridad que poca gente llega a conocer al piloto que lo transporta en un avión de un país a otro, o al que lleva la carga y el correo aéreo, pero en la década de 1920, los pilotos eran considerados unos verdaderos héroes.
Uno de ellos fue Charles Lindbergh, nacido en Michigan, Estados Unidos, quien marcó un hito en la historia y se convirtió en un admirado personaje internacional.
El domingo pasado se cumplieron 80 años de su hazaña, cuando partió desde Roosevelt Field en Nueva York hasta París, Francia, sin hacer escalas.
Lindbergh, quien entonces tenía 25 años, tardó 33 horas en cruzar el Atlántico a bordo de un monoplano, bautizado como Spirit of St. Louis, y aunque no era el primero en hacer esta travesía, el hecho que lo catapultó a la fama –y por el que fue considerado "un bravo de Boston"– fue porque lo hizo solo.
Además, este "pequeño" detalle le hizo ganar los apodos de "Águila Solitaria" y "Lucky Lindy" (Lindy, el afortunado).
La aventura comenzó a gestarse en 1919, cuando el empresario Raymond Orteig ofreció en Nueva York un premio de 25 mil dólares para quien fuera capaz de cruzar el Atlántico, sin escalas, de Nueva York a París, o viceversa.
Por varios años, los competidores formaron equipos, como el héroe de guerra francés Charles Nungesser y su compañero Francois Coli, que partieron el 8 de mayo de 1927 desde París, pero que desaparecieron antes de lograr el reto. Fue así que el Águila Solitaria ganó. En Estados Unidos lo recibieron como un héroe, con desfiles, y una medalla, entre otros honores.
Presente en Panamá
El aviador, que se convirtió después en un consultor de vuelos, tuvo estrechos vínculos con Panamá.
Ocho meses después de su viaje histórico, el 9 de enero de 1928 aterrizó con su aeronave en este país, en un campo llamado Piña-Piña, en el sitio que hoy día se conoce como Campo Lindbergh.
"Clamoroso recibimiento fue el que se hizo a Lindbergh. La ciudad entera fue a recibirlo y las muchedumbres lo aplaudían frenéticamente", publicó el periódico panameño El Heraldo en su edición del 10 de enero de 1928.
Fue recibido por autoridades panameñas y de la antigua Zona del Canal. Según narra El Heraldo, era imposible calcular cuántas personas iban al área de Matías Hernández y "los cientos que ocupaban balcones, azoteas y techos de las casas a lo largo de la Avenida Central, desde la Legación Americana hasta el mismo Campo Lindbergh, cubriendo así una distancia de 7 millas..."
En esa fecha, hubo en Panamá un desfile en su honor, le ofrecieron la llave de la ciudad y una medalla municipal, un bridis y recepciones en la Presidencia y en el Club Unión.
Además, fue a Las Bóvedas, en el hoy llamado Casco Viejo de la ciudad, donde había un baile de tamborito en su honor. Estuvo también en Colón, David y Boquete.
El doctor e investigador histórico Harry Castro, quien tenía aproximadamente cinco años en esa época, recuerda el evento. Su padre lo llevó al Parque de Catedral, donde vio salir a Lindbergh del Concejo. Según expresa, el motivo real detrás de esa visita era que el suegro del aviador, el diplomático y empresario Dwight Morrow, tenía interés en establecer vuelos comerciales hacia Latinoamérica a través de la compañía Pan American World Airways, y Lindbergh, estaba explorando las posibles rutas que él ayudaría a establecer más adelante.
En efecto, un año después, la Pan American Airways comenzó a operar el servicio aéreo de Estados Unidos a Panamá. La ruta, que fue inaugurada por Lindbergh, cubría Centroamérica vía Cuba, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y entraba a Panamá por David.
El 3 de febrero de 1929, el "aguila solitaria" partió de Miami para hacer el primer vuelo de correo aéreo a Panamá. En cada país al que llegaba en su trayecto, cientos de personas lo recibían en los aeropuertos.
En France Field, Colón, según la publicación The Panama Canal Review en español, unas mil 500 personas lo recibieron, incluyendo a los periodistas. Pero Lindbergh no posó para las cámaras "hasta que hubo entregado el correo y obtenido el recibo de manos del director de Correos, Crede Calhoun y el administrador de la oficina de correos, Gerald Bliss".
‘Más perdido que el hijo de Lindbergh’
La popular frase que describe generalmente a un despistado, o a una persona ‘que no sabe ni dónde está parada’ se tejió alrededor de un trágico suceso en la vida personal del piloto Charles Lindbergh.
El aviador contrajo matrimonio con Anne Morrow el 27 de mayo de 1929 y tuvieron seis hijos. El 1 de marzo de 1932, su primogénito, que tenía entonces 20 meses, Charles Augustus II, fue secuestrado de su casa y estuvo desaparecido por 10 semanas. La búsqueda fue intensa e incluso se hicieron negociaciones de rescate con los responsables.
Sin embargo, el 12 de mayo, su cuerpo fue hallado en New Jersey, cerca del sitio donde residía la familia del aviador.
El ciudadano de origen alemán Bruno Hauptmann fue acusado por este hecho y condenado a muerte, aunque siempre sostuvo su inocencia y hubo mucha controversia por el manejo que se le dio a la investigación. El hecho del hijo perdido de Lindbergh, además de la expresión popular, impulsó una ley en Estados Unidos que establecía el rapto como un crimen federal en ese país.
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