Con aterradora temeridad, la Asamblea Nacional aprobó un proyecto de ley que impone "el mes de las sagradas escrituras". La norma, que ha sido aprobada por unanimidad, ha logrado conjugar –en un solo acto– una combinación perversa de futilidad y grave irresponsabilidad. Fútil, por el desperdicio legislativo de quienes deberían dedicarse a temas que, además de apremiantes, sí son de su competencia.
E irresponsable, porque han violado principios fundamentales de lo que es un Estado laico, con la separación fundamental que debe haber entre Estado y religión, pretendiendo imponer mediante ley preferencias de culto y jugueteando con un tema tan delicado que expone a que en Panamá –que siempre ha sabido ser tolerante a las prácticas y creencias de todos– surjan conflictos religiosos cuyas dimensiones ahora no sabremos medir, pero han sido, y son, la causa de tanta sangre y dolor alrededor del mundo. Solo un enérgico veto presidencial podrá devolvernos la cordura ante semejante insensatez. |