| LIGA DE CAMPEONES. AC Milan conquista séptima corona europea.
Inzaghi concreta ‘vendetta’
En Estambul, dos años antes, Milán cayó en la tanda de penaltis ante el propio Liverpool.
En 2005 Milan había llegado al descanso con una ventaja de 3-0, pero cayó en los tiros de penales.
| AP/Murad Sezer |
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| CELEBRACiÓN. Jugadores del AC Milan festejan su triunfo regalándole unos segundos a los fotógrafos para que difundan su gozo a nivel mundial.854314 |
ATENAS, Grecia / DPA
Desahogo, bronca contenida, euforia sin fin: en Atenas, y de la mano del poder goleador de Filippo Inzaghi y del talento de Kaká, el Milan plasmó ayer su vendetta (venganza) sobre el Liverpool, al vencerlo por 2-1 en la final de la Liga de Campeones y alzar así por séptima vez el máximo cetro europeo.
Dos goles de Inzaghi, a los 45 y 82 minutos, aniquilaron el fantasma de Estambul y le dieron la victoria al Milan, que ayer contó con siete de los futbolistas que en la final de 2005 sufrieron la afrenta de ir ganando 3-0 al descanso y permitir luego la resurrección del Liverpool, que igualó el marcador con tres goles en seis minutos y se terminó llevando el trofeo en la tanda de penales.
El triunfo rossoneri comenzó a gestarse en la cabeza de su entrenador, Carlo Ancelotti, quien acertó al incluir al gran Filippo en la delantera, en detrimento de Alberto Gilardino, quien se quedó en el banco.
En contraposición, el técnico español Rafael Benítez pagó cara su decisión de salir a jugar con un único atacante.
Para quienes esperaban algún tipo de remake de la final de Estambul de dos años atrás, el partido de ayer supuso una gran decepción: mucho nervio y poco fútbol.
Eso sí, en un marco tan excepcional como hace dos años, ante 63,000 espectadores que reventaron las gradas del estadio Olímpico y pusieron calor y color. Las emociones escasearon en un primer tiempo en el cual el Liverpool lució mejor pero careció de efectividad.
A pesar de contar con un solo delantero -Dirk Kuyt-, los reds sacaron provecho de algunos errores groseros de la zaga milanista para llevar peligro al arco defendido por el brasileño Dida.
En especial por la franja derecha, donde Steve Finnan y Jermaine Pennant, más Steven Gerrard moviéndose como pívot, se juntaban para desnudar las fragilidades de su rival.
Corrían 44 minutos cuando el árbitro alemán Herbert Fandel pitó falta de Alonso sobre Kaká a las puertas del área, en una jugada que dejó dudas.
Pirlo cobró, en el camino se interpuso el hombro de Inzaghi, quien con su olfato goleador corría hacia el arco para buscar un eventual rebote, y la pelota burló a Reina, que había ido hacia su izquierda.
Para la segunda etapa, al Liverpool no le quedaba otra que ir en busca de una remontada en el resultado, tal como había pasado en Estambul.
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