CAJA DE LETRAS
Dame tu mano
Salvador Silveyra
Arréglate mujer, que hoy se antoja vivir, el bosque, la playa, el río y la enramada nos esperan, deja los dolores y la sombras en la casa. Sólo llevaremos en maleta un ánimo nuevo hasta la llegada de la noche y hasta que llegue Navidad, recoge ese cabello y déjame libre el cuello para besarlo hasta el nuevo amanecer, sólo quiero sentir de él ese volcánico sabor y sólo un poco de aroma que a ti y a mí nos gusta. Deja el reloj, por hoy no quiero saber el tiempo ni las horas, ponte ese lindo vestido que en tu cumpleaños te regalé y sólo lleva en él esa eterna sensualidad.
Dame tu mano y no me sueltes ya jamás, déjame llenar de flores tu camino. Hoy la luna despide media luz, a media luz te diré al oído lo bien que me hace sentir estar a tu lado, y quizás puedas cantar algo para mí mientras agito mis palmas. Que la luna sea testigo de la noche de hoy, ya sea en esa inmensa playa o debajo de aquel frondoso árbol, y verás que lluvia vendrá a reunirse con nosotros.
Sonreíras para mí con ese color de mujer enamorada y provócame esos pajaritos en mi mente y esas maripositas lisonjeras en mi estómago, y a cambio te daré un beso en tu frente, y te leeré con fervor los versos que hice para ti, y todo lo que suceda hoy será bello, lindo, especial e indescriptible, por eso: Arréglate mujer, que hoy se antoja vivir...
Envíe sus comentarios, poemas y cuentos cortos a vivir+@prensa.com
|