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Reportaje especial
Panamá, martes 22 de mayo de 2007
 

INICIATIVA LEGAL EN EU.

Los detalles plagan a indocumentados

Tom Randal C. Arbhibold y Julia Preston

Tucson, Arizona. -Bajo la sombra de un mesquite en este lugar, esperando trabajo que no llegó, Elías Ramírez sopesaba los obstáculos de lo que, en dos décadas, podría ser la mayor reorganización de la ley de inmigración en Estados Unidos.

Para convertirse en residentes plenamente legales, bajo un compromiso que líderes del Senado estadounidense anunciaron el jueves de la semana pasada, Ramírez y otros inmigrantes indocumentados tendrían que pagar un total de 5,000 dólares en multas, lo cual equivale a más de 14 veces los ingresos típicos que perciben semanalmente en las calles de esta ciudad, regresar a sus países natales cuando menos una vez, aunado a esperar incluso hasta ocho años.

Durante la espera, ellos tendrían posibilidades limitadas para traer al país a otros familiares.

"Bien, suena difícil, mas no imposible", dijo Ramírez, de 24 años de edad, quien es originario de Chiapas, México, y ha estado en Estados Unidos desde hace un año. "En el futuro, me gustaría estar aquí legalmente, así que es probable que yo tenga que cubrir esos requisitos".

Otro hombre entre el grupo de personas que buscaba empleo, reunidos afuera de una iglesia local que sirve como sitio de contrataciones para jornaleros, oyó a Ramírez al pasar y se aproximó, mostrando desdén.

"Casi es imposible traer a tu familia", dijo, repitiendo a toda velocidad información que había extraído de un periódico en la lengua española. Primero tienes que regresar, y ¿qué vas a hacer en México mientras estés allá y no haya trabajo?. "Yo he estado aquí desde hace 20 años y sigo trabajando y manteniendo a mi familia, así que ¿por qué habría de hacer todo eso?".

La iniciativa de ley del compromiso mencionado ofreció un atisbo de esperanza para inmigrantes indocumentados en este sitio, localizado a casi 100 kilómetros de la frontera, y en otras partes. Pero ellos y otros, a través de información de medios noticiosos, activistas y abogados, apenas se están enterando ahora de lo que dice la letra menuda.

Algunos grupos de activistas en la ciudad dijeron que harían labor de convencimiento entre legisladores para rechazar dicha iniciativa, aduciendo que aplicaría onerosas restricciones en contra de trabajadores indocumentados que desean ganarse el estatus legal, amen que también afectaría negativamente los esfuerzos por unir a familias de inmigrantes.

"Este es un cambio sin precedente, mismo que se aleja de la unidad familiar como piedra angular de nuestra política de inmigración", dijo Isabel García, abogada y presidenta de Derechos Humanos, grupo de activismo aquí. De manera similar, García presentó objeciones a lo que, aseguró, eran "obstáculos insuperables" en dicha iniciativa de ley.

El acuerdo sobre la ley en el Senado presagia un importante cambio en las prioridades y valores de la inmigración estadounidense. Cambiaría gradualmente un sistema fundamentado principalmente en los vínculos familiares, que operan desde 1965, a otro que favorece trabajadores altamente calificados y educados, los cuales quieran convertirse en residentes permanentes.

En el futuro, los trabajadores con escasas habilidades, como los hombres que esperan trabajo aquí, serían canalizados en buena medida a un nuevo y vasto programa temporal, en el cual les permitirían trabajar en Estados Unidos por tres periodos de dos años, divididos por estadías de un año en sus países de origen. "Este es un diseño diferente", comentó Doris Meissner, prominente socia del Instituto de Política de Inmigración, grupo no partidista dedicado a investigaciones, con sede en Washington, y comisionada del Servicio de Inmigración y Naturalización de 1993 a 2000.

AP



 
 
 
 
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