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Reportaje especial
Panamá, martes 22 de mayo de 2007
 

LA HABANA.

Iglesias en Cuba atraen nuevos conversos

EFE
La visita del Papa Juan Pablo a Cuba, ejerció una gran influencia en la mayoría de los cubanos.853365
Mike Williams

Hace 20 años, cuando el sacerdote católico Ramón Suárez celebraba misa en una pequeña iglesia de la Cuba rural, tan sólo un puñado de parroquianos se presentaba a los servicios.

En Cuba, la política oficial de ateísmo tenía mucho que ver con la inconstante concurrencia, aunado a la intensa presión social que dejaba a la mayoría de la gente temiendo que si asistían a los servicios, podrían meterse en problemas, o cuando menos ser reportados a las autoridades.

En últimas fechas, las iglesias en Cuba de manera regular presentan templos repletos los domingos, con la membresía creciendo en la denominación católica apostólica que prevalece en el país, junto con sectas protestantes y evangélicas.

Incluso la santería, la religión afrocaribeña de Cuba que fue creada por esclavos que mezclaron creencias africanas con las de sus amos católicos de España, ha registrado un resurgimiento en Cuba.

Líderes religiosos en la isla dicen que cambios drásticos a lo largo de la década pasada han reestablecido con firmeza a la iglesia como una importante parte de las vidas de muchos cubanos. Al parecer la religión desempeñará un papel mayor en la sociedad cubana en el futuro, a medida que Fidel Castro, de 80 años de edad, el líder desde hace mucho tiempo, convaleciente hoy día, dé paso a una nueva generación.

"Nuestro papel en Cuba crece a diario, y las relaciones con el gobierno también mejoran a diario", aseguró el reverendo Juan Ramón, pastor de la Iglesia Episcopal de la Santa Trinidad, en La Habana. Sin embargo, avanza a paso de tortuga, no de liebre. "Debemos ser pacientes".

El resurgimiento religioso de Cuba empezó a finales de los 80, conforme el cambio y colapso final acabó con su patrono de largo tiempo, la Unión Soviética. La pérdida de 6,000 millones de dólares anuales en subsidios de los soviéticos paralizó a la economía cubana, al tiempo que dieron paso a cuestionamientos del modelo soviético que, entre otras cosas, prohibía la religión organizada.

En 1994, el Partido Comunista de Cuba emitió una declaración en la que dijo que los creyentes religiosos podían ser miembros del partido, maniobra que puso fin a buena parte de la presión social en contra de asistir a la iglesia.

Pero, en una nación en la que predominaban los católicos apostólicos desde su fundación como una colonia española, el catalizador más dramático para ese nuevo despertar espiritual de Cuba fue la histórica visita del Papa Juan Pablo II, en 1998.

"Se produjo una explosión de euforia entre la gente", dijo Suárez, quien actualmente es monseñor y canciller de la Arquidiócesis de La Habana. A lo largo de toda la isla, se produjo un intenso fenómeno religioso. Antes de eso, menos de uno por ciento de la sociedad cubana estaba bautizada, pero, desde entonces, "ha crecido a 50 por ciento o más en algunos lugares".

Ramón también ha visto un considerable aumento de su rebaño episcopal, yendo de aproximadamente una docena en los años 70 y 80, a una membresía de más de 500 y concurrencia promedio de mucho más de 100 la mayoría de los domingos.

"La devoción y espiritualidad religiosa nunca abandonaron a la gente", dijo. Era invierno y todo parecía muerto, pero no estaba muerto. Las flores regresan y las aves cantan cuando lleva la primavera. Y eso ha ocurrido en Cuba. "Estos son buenos tiempos para la iglesia aquí".

Pero, si bien la mayoría de los cubanos ya no teme que ir a la iglesia pudiera ocasionarles problemas, Cuba sigue estando gobernada por el Partido Comunista. La disidencia es suprimida, en tanto la mayoría de los líderes de la iglesia tienen cuidado de no cruzar la línea de un evangelio social que se centra en las necesidades del pueblo en el área de la política.

Aunque la televisión estatal de Cuba presentó cobertura en vivo del funeral del Papa Juan Pablo II y la selección de nuevo papa en el Vaticano, la dirigencia católica ha estado pugnando por transmitir sus servicios semanales.

"Hasta ahora no hemos recibido autorización, pero poco a poco estamos logrando avances", dijo el Padre Suárez.

De manera similar, hay ejemplos de lo que, alegan algunos, es represión clara.

El año pasado, un franco detractor del gobierno y pastor evangélico, Carlos Lamelas, fue encarcelado por un tiempo bajo cargos de tráfico de humanos. Con el tiempo, Lamelas fue procesado y exonerado, pero algunos detractores afirman que su caso es un ejemplo de la presión que el Estado cubano ejerce sobre pastores que incursionan muy profundamente en el dominio de la política.

Además, informes recientes citaron el cierre de una revista católica en la región, en la ciudad occidental de Pinar del Río. La revista publicaba ocasionalmente artículos en los que criticaba al gobierno, al tiempo que se dice que su editor, un hombre lego, fue degradado de su empleo en un negocio administrado por el Estado.

Suárez dijo que el problema de la revista era la falta de recursos, ya que a menudo resulta difícil obtener material de impresión en Cuba. Aunado a eso, dijo que el obispo en Pinar del Río se había retirado hacía poco y que su reemplazo prefiere un enfoque menos político que su predecesor. Ningún funcionario católico ordenó o solicitó el cierre de la revista, aseguró.

En el mismo tenor, las iglesias de Cuba han sentido los efectos del recrudecimiento del embargo estadounidense en contra de la isla. Durante la administración Clinton, grupos religiosos, educativos y culturales de Estados Unidos fueron impulsados a visitar Cuba, y miles lo hicieron, trayendo con frecuencia provisiones y ayudando en la reparación de dilapidadas iglesias.

Esas visitas han sido reducidas drásticamente bajo la administración Bush, que ha reforzado el embargo en un esfuerzo por ejercer mayor presión sobre el gobierno cubano.

Sin embargo, dentro de Cuba, dirigentes religiosos dicen que los cambios a lo largo de la década pasada fueron positivos.

"Tenemos 900 sacerdotes, y veo al menos de siete a 10 personas al día que vienen a buscar mi ayuda", dijo Juan Carreras, de 72 años de edad, sacerdote de santería en La Habana. "Incluso durante los años malos, mucha gente seguía viniendo para ver a sus sacerdotes de manera clandestina. Ahora, está abierto de nuevo, y el interés va en aumento", indicó.

The New York Times



 
 
 
 
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