| EL PAPEL DEL ESTADO.
Problema del transporte
Rodrigo T. Sang De León
Decisiones tan importantes como determinar el tipo de sistema de transporte que se implementará en la ciudad capital para dar una solución definitiva y económicamente viable para la población, no debería tomarlas el Ejecutivo de manera unilateral como abiertamente lo está expresando el señor Presidente y varios miembros de su equipo de trabajo.
Para estos funcionarios la decisión ya está tomada y no hay marcha atrás, ellos insisten en que la "única" opción posible es la implementación del sistema de buses articulados que, como sabemos, en otros países ha resultado un total caos.
No es posible que un tema de tal envergadura no se consulte con los ciudadanos que a fin de cuentas son quienes tendrán que vivir con los beneficios o los inconvenientes que cualquier sistema acarreará.
Hemos escuchado propuestas muy interesantes como la de los japoneses, los franceses y también la de una empresa privada que propone construir el monorriel sin costo alguno para el Estado panameño, las cuales sin lugar a dudas, merecen ser tomadas en cuenta antes de cualquier decisión; entonces, ¿cuál es el problema con hacer todos los foros que sean necesarios para que de manera sensata encontremos la mejor solución?, ¿será que el sistema de buses articulados presentará tantos problemas que no resiste el más mínimo escrutinio ciudadano? O peor aún, ¿será que hay grandes intereses que impiden que como país escojamos el sistema que realmente le conviene a la mayoría y no a un pequeño grupo de empresarios y políticos?
El actual gobierno es amante de pregonar por todos lados que una de sus características es la transparencia en sus decisiones, si esto es cierto, sería muy conveniente que el señor Presidente haga honor a sus palabras y permita que todos los sectores interesados en el problema del transporte urbano participen y no solo sus funcionarios, para que se analicen todas las diferentes propuestas. De esta manera dejaríamos a un lado la eterna improvisación de que han hecho gala los diferentes gobiernos cuando se trata de decisiones tan importante como ésta.
Señor Presidente, las cosas hay que hacerlas bien desde el principio, el apuro es un pésimo consejero y si adoptamos el sistema equivocado, la historia lo juzgará por ser el autor de otro caos urbano producto de la improvisación. Muy por el contrario, si se consulta más y se analiza todo el abanico de opciones que tenemos y como país se adopta el sistema adecuado a nuestra realidad, la calidad de nuestros ciudadanos mejorará definitivamente y lo podremos recordar por haber tratado el problema del transporte con visión de estadista. Recuerde que ¡"sí se puede" cuando hay voluntad de hacer las cosas bien!
El autor es ciudadano panameño
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