Parece que al presidente venezolano, Hugo Chávez, hay que recordarle los principios básicos de la democracia que él está obligado a cumplir y defender: la tolerancia y el respeto, en especial a las minorías. Revela un exceso de arrogancia al no admitir críticas ni el escrutinio de su papel como gobernante, y no disimula su intolerancia hacia quienes se oponen a su gestión o forma de gobierno.
Aún está a tiempo de corregir su intento de acallar a uno de los medios que lo ha enfrentado y ahora, por la osadía de haberlo hecho, pagará este fin de semana con el silencio que le impondrá un hombre que se llama a sí mismo demócrata.
La insensatez no es buena consejera y el gobernante parece desconocer que al cerrar un medio de comunicación, cientos más nacerán en la internet, solo para seguir con la labor del que ya tiene prohibido hacerlo. Su victoria será enteramente pírrica, porque el sol no dejará de salir todas las mañanas solo porque se le prohíbe por decreto. |