Una noche en el pasado
Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com
OPINIÓN. La ceremonia del lunes de los premios De Fútbol TV –entre los que se dio un automóvil al portero del Tauro, Oscar McFarlane– que organizó Juan Carlos Delgado con el canal RCM Televisión me hicieron retroceder 11 años cuando este fungía como presidente de la Asociación Nacional Pro-fútbol (Anaprof). El solo hecho de recompensar con premios el esfuerzo de los jugadores es un aliciente que estábamos echando de menos en la Anaprof, precisamente de quien fuera su gestor principal. La última ceremonia que realizó en diciembre pasado la Anaprof para clausurar su temporada 2006 fue el hazmerreír, pero la noche del lunes fue todo lo contrario, un espectáculo. Y no podía ser de otra manera viniendo del que fuera presidente de esta agrupación, que con todos sus errores y virtudes bregó, peleó y luchó porque Anaprof fuera vista como una verdadera agrupación de fútbol y no como es ahora, una liga a la que queremos, pero que me da pena decir: da lástima.
Siempre he admirado al futbolista panameño por lo que es, jugando en un torneo donde no se le facilitan las comodidades del caso, sin canchas, ni afición y en muchos caso sin la atención de los medios de comunicación, pero que ha sorprendido en sus últimas participaciones internacionales, lo que demuestra que pese a que la agrupación como tal no llena las expectativas de la afición, los jugadores no son ningunos pintados en la pared. El fútbol panameño tiene muchos detractores pero dentro de todo ese síntoma, hay jugadores panameños que brillan y han brillado internacionalmente, y el hecho de que sean pocos no importa, lo que cuenta es que la mayoría ha salido de la Anaprof, una agrupación que ahora está jugando su vigésima temporada pero que no pareciera, porque administrativamente la vemos todavía en pañales.
El hecho de ver a Blas Pérez y Felipe Baloy en la Copa Libertadores y a José Luis Garcés en la final de la Copa de Portugal es un motivo de orgullo a sabiendas que los tres estuvieron correteando por las polvorientas canchas donde se juega Anaprof, lo que dice que los jugadores no son malos, ni el campeonato en sí. En este torneo Apertura he tenido la oportunidad de ver algunos partidos buenos, pero no podemos esconder el sol con las manos, administrativamente Anaprof se quedó rezagada. Lo que hizo el lunes Juan Carlos Delgado es una muestra efectiva que me dice que cuando se quiere se puede. En sus tiempos como presidente de Anaprof no había las facilidades de ahora ni los patrocinios, por esa época las selecciones nacionales no respondían, no era como ahora donde ya se ven los resultados y estas se comercializan solas.
Aun así él se las ingeniaba para hacer de las clausuras un show de premios. Visitaba los medios y en especial los escritos con los que siempre se peleaba cuando le publicaban fotos donde aparecían gradas vacías. Aquí tuvimos serias confrontaciones. Mientras estuvo al frente de Anaprof buscó los mecanismo para que la gente fuera al estadio, no como en estos último tiempos, donde pareciera que el público poco importa. Fútbol sin gente no es espectáculo, solía decir. Si hoy estuviera al frente de esta agrupación se hubiese vuelto loco viendo el desasosiego en la mayoría de los estadios.El lunes rescató algo de lo que antes la Anaprof hacía por sus jugadores. Fue una bofetada de guante blanco.
El autor es periodista
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