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Reportaje especial
Panamá, viernes 18 de mayo de 2007
 

FUNERARIAS. DETALLES Y ANÉCDOTAS DE UN NEGOCIO NECESARIO.

Los mercaderes de la parca

Según la Funeraria Cristo Rey, en Panamá la gente prefiere enterrar, en vez de cremar, a los seres queridos.

Las empresas del sector dicen que la peculiaridad del negocio genera una gran rotación de personal.

LA PRENSA/Jihan Rodríguez
OFERTA. El costo de los ataúdes va desde 300 dólares hasta mil 500 dólares. Para los obesos hacen cajas a la medida.851462
Flor Mizrachi Angel
flor@prensa.com

Mientras unos le temen a la muerte por considerarla tenebrosa y oscura, otros se asocian con ella para así llevar a casa el pan de cada día.

Debemos aceptarlo: no es un trabajo normal, como sentarse tras una computadora en una oficina. Sin embargo, Orlando Rodríguez hijo piensa que es cuestión de adaptarse. Él administra el Grupo Funerario Auxiliadora Cristo Rey y desde hace 20 años convive con la muerte sin miedo alguno.

"Eso de que los cuerpos se levantan y hablan es falso", asegura el hombre cuya filosofía es que hay que tenerle miedo a los vivos y no a los muertos.

En cierta ocasión, camino a David –a la altura de Tolé y con un muerto atrás–, la carroza se flateó. Rodríguez arregló el daño, pero en San Félix se pinchó otra vez, así que decidió dormir en el carro y a la mañana siguiente seguir el camino. "Él no me dijo nada ni yo tampoco a él. La pasamos bien, tranquilos".

Rodríguez, que ofrece unos 10 servicios al día –y hasta 20 en carnavales y fines de semana largos– cuenta que también le ha tocado llamar a los familiares para decirles que se les olvidó traer ropa interior para vestir al muerto.

Pero no todos tienen su valentía. A las funerarias llegan empleados que a los pocos días se van. Hace unos meses, por ejemplo, llegó un muchacho que se desmayó cuando vio al primer muerto. "Qué va, esto no es para mí", dijo al irse.

Otro joven veía el negocio de las funerarias como un sector con mucho futuro, y decidió intentarlo. Al rato se dio cuenta de que no era el candidato perfecto para trabajar en un lugar así, donde hay que ver cosas bastante desagradables.

El trabajo es serio. Así lo asegura tanto Rodríguez como Tomás Le Blanc, gerente de la Funeraria Le Blanc. Sin embargo, el primero cuenta que, a pesar de que cuando atienden a clientes con auténticos dramas familiares dan ganas hasta de echarse a llorar, otras veces vacilan y hasta cuentan chistes. Incluso en las noches, "el que no tiene nada que hacer se acuesta a dormir". Para ello hay cuartos habilitados con cama, televisión y baño.

partir con lujo

Las funerarias ofrecen paquetes para todo tipo de bolsillo. "Es como cuando uno va a comprar un vestido", opina Rodríguez. "Hay para todos los gustos y de diferentes colores. Depende si quieres Giorgio Armani, Oscar de la Renta o El Chocho".

La Funeraria Cristo Rey tiene un salón comercial en el que exhibe ocho modelos de sarcófagos. Los hay desde 300 dólares (con poplín por dentro) hasta mil 500 dólares (con satín y almohada). Para los obesos hacen cajas a la medida.

En cuanto a las urnas también tienen variedad. Las hay de todos los colores y diseños.

Según Rodríguez, por tradición siempre ha habido más funerales que cremaciones. Por eso los cementerios están llenos. Para hacer espacio, se exhuman los cuerpos que tienen más de cuatro años.

La última moda en ataúdes... para partir con estilo

La dictadura del ataúd negro o de roble rústico ha terminado. En Italia, el ataúd que se usó para Karol Wojtyla está de moda. Era sencillo, de madera y sin barnizar.

En el Reino Unido, Canadá y Estados Unidos, la nueva moda es la urna hecha con coco y turba compactada, formada por tierra que tiene la semilla de una encina. Dentro se ponen las cenizas, y así brota un árbol. En otros países protegen el medio ambiente vendiendo féretros de papel, cartón, carozos de aceitunas o cáscaras de almendras.

En Ghana (África) construyen, en madera, el diseño que vaya con la profesión o pasatiempo de la persona.

Esas modas no han llegado a Panamá. Según Tomás Leblanc, de la Funeraria Leblanc, la preferencia actual es por los ataúdes metálicos con acabados en pintura como si fuesen de madera, por ejemplo, palo de rosa, caoba. Según Orlando Rodríguez, de la Funeraria Cristo Rey, los panameños piden féretros de metal pintados con "chispitas", o cajas de color verde, anaranjado o lila. Más que eso, por ahora no.

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