| LA CONCERTACIÓN NACIONAL.
¿Nacerá el necesario poder?
I. Roberto Eisenmann, Jr.
Arendt escribió una vez que el poder nace solo y cuando los hombres y mujeres se juntan con el propósito de acción, pero que desaparece cuando —por las razones que sean— se dispersan y se abandonan los unos a los otros; adicionó que cuando el cálculo reemplaza al buen juicio, la vida abandona a la política.
Importantes pensamientos ahora que el Consenso Nacional se aproxima a la culminación del proceso. Han sonado muchas críticas que hicieron crisis recientes; cosas como "el gobierno está desarticulado y sin interés"… "la oposición no contribuye y está por salirse"… "la metodología del PNUD es poco flexible y no es motivadora"… "no hay nada concreto"... "producirán más inútiles documentos de biblioteca", etc. Pero, hubo en el PNUD severa autocrítica y acciones concretas de corrección: reuniones con el gobernante y su equipo, con reiteración de compromiso, flexibilización de metodología e inicio de discusión de temas concretos (como la inversión de los excedentes del Canal), tema que desde el principio había sido la razón para la convocatoria pero que se había perdido en las discusiones filosóficas y de diagnóstico. Hay trabajo hacia anteproyectos de Ley concretos de temas acordados. Hay más atención directa del facilitador internacional con los actores. La decisión del mayor partido de oposición de mantenerse en la concertación, cumpliendo su obligación de proyectar el futuro de la Nación, constituyéndose así en organización viable de poder. Se dieron cuenta que se negocia y acuerda con adversarios, no con amigos. Los demás opositores que no entraron por el movimiento de la Sala Quinta y otras cosas muertas deberían sumarse ahora, en un acto de responsabilidad política. Rubén Darío Paredes, quien en esta vuelta merece mi reconocimiento, propuso un plan concreto respecto a los dineros del Canal, que ha recibido apoyo de casi todos los sectores. Stanley Muschett trae a la mesa más de mil participantes del Panamá profundo, incluidas las comarcas que —lejos de las maniobras políticas de la capital— han venido trabajando propuestas concretas que prometen inyectar juicio y entusiasmo a una concertación que —por primera vez— viene caminando del campo hacia la ciudad.
En conclusión: siento que se ha corregido el rumbo y que la concertación terminará siendo la mejor, la más autóctona y original, la más concreta, y la de mayor compromiso entre las conocidas hasta ahora.
El PNUD reaccionó correctamente; ahora debe cuidar muy de cerca su facilitación. No puede haber concertación contra el gobierno, pero tampoco para satisfacer opiniones del gobierno. La mejor concertación para un gobierno es aquella que le sea favorable cuando pase a la oposición. Dicho en otras palabras, la mejor concertación es aquella en que se logren acuerdos participativos institucionalizados, que constituyan compromiso legal para todos los gobiernos y toda la sociedad, un compromiso al que todos —absolutamente todos— los panameños dediquemos alma, vida y corazón para lograr incluir a ese 40% de nuestros conciudadanos que se encuentran excluidos. Tenemos que acordar las medidas muy concretas que acaben con este inaceptable escándalo nacional, que ningún gobierno solo ha podido resolver.
"El poder para resolverlo -como lo escribió Arendt- nacerá solo cuando todos nos juntemos con el propósito de acción".
Vuelvo a sentirme optimista de que el poder necesario para resolver la exclusión nacerá de la Concertación Nacional.
El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
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