| TRÁNSITO.
Trasiego de boletas y lavado de multas
Roberto Brenes P.
Me ha sucedido más de una vez. Voy al Tránsito o al traspaso vehicular para cualquier trámite e irremediablemente me encuentro moroso de boletas de autos que jamás he tenido y en lugares que ni conozco. Lo curioso es que a muchos con quienes he compartido mi experiencia , ¡les ha pasado lo mismo! Esto excede la coincidencia. Parece que en el Tránsito hay una mano negra digital, que le quita infracciones a quienes las cometen y se las pone a los incautos como yo.
Hace poco, cuando estaba en el proceso de renovar mi licencia me apareció una boleta impaga. Extrañado pregunte: "¿Y cuál es la infracción, joven?"; contesta la funcionaria: "No someterse a la estación de pesas y medidas en la garita de Risacua con su pick up Daihatsu blanco" . Sé que Risacua es en Chiriquí, pero jamás he tenido un pick up blanco, ni el 5 de marzo de 2007 anduve por esos lares. En septiembre pasado, en un trámite de traspaso también me apareció una boleta de "mal estacionado", creo en Arraiján y con un vehículo Mitsubishi cuyo tipo, año y placa jamás tuve.
Creí que me acosaba la mala suerte con la negligencia de los digitadores de las boletas en el Tránsito. Pero cuando me empecé a lamentar en voz alta descubrí que hay muchos conductores en la misma situación. Una compañera de trabajo en dos ocasiones le han salido boletas de carros que ni tiene ni tuvo y en lugares donde nunca ha estado. A un amigo le han salido boletas, incluso, en fechas en las que estuvo fuera del país. Si a Ud., amigo lector, le han sucedido cosas similares, cuéntemelas a mi correo diablo946@gmail.com (y entre más insólitas ¡mejor!).
No como del cuento de que estas extrañas boletas son producto de desorganización interna del Tránsito, ni de digitadores tarados que viven equivocándose. Mi tesis es que hay gente adentro, que no pudiendo destruir la boleta, simplemente, trasiegan digitalmente la falta al primero que se les ocurra, lavándoles así faltas y multas a amigotes y a "clientes".
Cierto es que el funcionario que te notifica de estas boletas, enseguida corre a informarte que puedes pedir reconsideración de la boleta. Pero es precisamente allí donde está la genialidad de la trampa. Las reconsideraciones, no siempre te dan la razón, toman treinta días y una cantidad de papeleo en la burocracia. Muchos no tenemos ese tiempo que perder. Pero, más al abono del crimen perfecto, siempre nos notifican de estas boletas insólitas cuando gestionamos trámites importantes y casi siempre impostergables, ya sea de traspasos o renovaciones de licencias o de placa. Recurrir detiene el trámite que queremos efectuar. Si yo, por ejemplo, hubiese recurrido la boleta bruja de Risacua, hubiese tenido que abandonar el trámite de renovación de mi licencia y mientras se ventila el caso, pude acabar manejando con licencia vencida. Mucho riesgo; preferí pagar.
El tema se va a poner más interesante ahora que habrá licencias "inteligentes". Me temo que correctos conductores, detenidos por un agente de Tránsito y consultada la base de datos, aparecerán como verdaderos delincuentes con boletas en Risacua, Changuinola y Soná sobre diez ruedas Mack o quién quita un "diablo rojo", que nunca vieron ni tuvieron. Y si la nueva reglamentación faculta al policía a detener al conductor por esas moras, aquí arderá Troya.
Creo que la señora Ministra de Gobierno, el señor Contralor y el señor Director del Tránsito, tienen una asignatura pendiente.
El autor es ejecutivo y civilista
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