El transporte público sigue como tema pendiente de solución. El Gobierno, lejos de enfrentar la situación y dotarnos de un sistema eficiente de circulación masiva, ahora amenaza con utilizar fondos públicos para autorizar un nuevo subsidio.
Todo ello, sin garantía alguna de una mejora en la calidad del servicio. Y como si no fuera suficiente que todos los panameños paguemos de nuestros bolsillos las deficiencias del servicio publico, las autoridades se han empeñado en seguir adelante con el cuestionado proyecto de buses articulados.
Voltear la mirada para aprender del entorno vecino en cuanto a lo malo y lo bueno no sería una idea descabellada. Al final, la inversión es de más de 300 millones de dólares, lo cual pudiera ser el inicio de un sistema más sofisticado que la propuesta del híbrido de buses de segunda articulados en vías definidas. Si los ciudadanos de a pie hemos esperado tanto para encontrar la supuesta panacea al transporte colectivo, bien puede la misma –por lo menos– ser la mejor opción disponible y no meramente la que le conviene a unos cuantos. |