| ‘RANKING’. TORNEO ALEMÁN EN FASE INICIAL.
Federer sufre y Nadal avanza
El español lleva ahora 78 encuentros sin perder en arcilla, tras imponerse a Hernández, 69 del mundo.
| REUTER/Christian Charisius |
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| Arrollador. El español Rafael Nadal mantiene una racha de triunfos seguidos en cancha de arcilla.850782 |
HAMBURGO, Alemania/DPA
El "Día de los Gigantes" en el torneo de tenis de Hamburgo terminó tal como había sido anunciado, con el triunfo de los dos mejores tenistas del mundo, aunque de distinta manera: Roger Federer se tambaleó y Rafael Nadal ganó con soltura.
Roger Federer estuvo a punto de sucumbir en segunda ronda ante el argentino Juan Mónaco, el 48 del mundo.
Al final se impuso 6-3, 2-6 y 6-4 y pasó a octavos de final.
"La verdad es que pasé un buen susto", dijo Federer.
"Pero tal vez necesitaba un partido tan duro como éste para soltarme de todos los problemas de los últimos días", dijo el número uno del ranking.
Ayer, Federer no logró erradicar la sensación de crisis deportiva que está atravesando y que desembocó el fin de semana pasado en el despido de su entrenador Tony Roche.
Esa costumbre suya de ganar los torneos a los que se presenta se truncó en los últimos cuatro certámenes. Y hoy avanzó raspando. "Ya pasé épocas peores", fue su comentario.
"Debo decir que me siento liberado tras la separación de mi entrenador. Mentalmente, hoy tenía todo bien claro, la táctica, cómo jugar, cómo reaccionar. Tengo la sensación de estar levantando", explicó.
Su próximo rival será un español, Juan Carlos Ferrero, que en partido nocturno venció al ruso Marat Safin por 6-3 y 7-6 (17-15).
Ferrero y Federer se encontraron hace pocos días, en semifinales de Montecarlo, con victoria del suizo.
Nadal, por su parte, aportó otro ladrillo más en la construcción del monumento que se está haciendo con la imbatibilidad en una misma superficie.
Lleva ahora 78 encuentros sin perder en arcilla, tras imponerse a Hernández, 69 del mundo, 7-5 y 6-1.
El mallorquín empezó nervioso e impreciso pero el final fue de mero trámite y más parecido "a la paliza" que temía sufrir Hernández.
"Siempre cuesta adaptarse a una nueva superficie aunque sea la misma. Roma fue otra cosa que este frío y la lluvia de Hamburgo", explicó un Nadal optimista.
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