| CHINA.
Imperio de contradicciones
Alejandro A. Tagliavini
China, el imperio de las mentiras, llamó Guy Sorman a su reciente libro, que muestra que el Estado ha montado un burdo sistema de propaganda engañosa.
En cualquier caso, lo cierto es que el dragón asiático es un país de grandes tensiones. Básicamente entre una clase media próspera que maneja al Partido Comunista Chino (PCCH) y, por tanto, al Estado a su antojo, promoviendo la economía de mercado en las ciudades y para ellos, y los paupérrimos campesinos que son fuertemente reprimidos y, no solo no poseen la tierra (que pertenece al Estado cual señor feudal), sino que gozan de muy escasa libertad.
Mientras, el mercado construye, allí donde se lo deja el "milagro chino", el Estado coactivo provoca tensiones verdaderamente destructivas.
Las contradicciones son tan grandes que, en abril el anuncio de los indicadores económicos se retrasó intencionalmente hasta el cierre de los mercados financieros domésticos para "evitar que las excesivamente buenas noticias los perjudicaran".
Aun así, el índice bursátil de Shanghai cayó ese día 4.5%, preocupado por la reacción del Gobierno, promoviendo subidas de tasas de interés y nuevas medidas restrictivas para "evitar un recalentamiento de la economía". Según estos indicadores del Gobierno, el PIB creció 11.1% interanual en el primer trimestre, en tanto que la inflación fue de 2.7% interanual. China es hoy el primer consumidor mundial de cemento, lo que demuestra la pujanza de la construcción.
El tipo de cambio de referencia alcanzó un nuevo récord llegando a menos de 7.2 yuanes por dólar, acumulando 6.7% de apreciación desde julio 2005. Las reservas de divisas superaron los US$ 1,200 billones, el mayor saldo acumulado por un banco central a nivel mundial, y los índices bursátiles alcanzaban un récord histórico.
A pesar de los reclamos de Occidente, no se espera un giro en la política cambiaria, sobre todo si el control de la fluctuación del yuan sigue sujeto a consideraciones políticas más que a factores puramente económicos.
2.6 millones de empleos urbanos ya fueron creados por el mercado chino en los primeros dos meses de 2007. Mientras que el ingreso per cápita anual supera los US$1,000, se espera que llegue a 3,000 en 2020. Esto ha provocado una masiva migración desde el campo, hacia las ciudades, cuya población pasó de 96.53 millones de habitantes en 1993, a 300 millones en 2003.
En China, cada familia de agricultores maneja un mu (0.67 hectárea) que no les pertenece y cuya producción no pueden manejar libremente. Esta férrea manipulación estatal es el origen de tanta pobreza entre los 800 millones de campesinos.
La teoría propuesta por el arquitecto de las reformas "pro mercado", Deng Xiaoping, en los 70, para permitir que algunas personas se volvieran ricas primero para luego dar paso a la "prosperidad común", es falsa en cuanto que el mercado (cuando verdaderamente funciona como tal) siempre enriquece primero a los más pobres.
Ahora, el PCCH pretende revertir esta teoría para disminuir las diferencias entre ricos y pobres. Esperemos que esta reversión signifique la eliminación de las trabas coactivamente impuestas por el Gobierno, que impiden el desarrollo natural del mercado, empezando por terminar con una aberración como es el no permitir más de un hijo por matrimonio, salvo para quienes pueden pagar unos 15,000 dólares al Estado que es lo que "le cuesta" cada nacimiento, cada persona.
Firmas Press. El autor es miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California
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