BUSCADOR
  Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Suscripciones | Portadas PDF | Titulares por e-mail | Contáctenos
  EL IMPRESO  
Hoy por hoy  
 
   
  Opinión  
  Perspectiva  
  Deportes  
  Mundo  
  Economía y Negocios  
  Vivir +  
  Reseña  
  Sociales  
  Horóscopo  
     
  SUPLEMENTOS  
  Ellas Virtual  
  Martes Financiero  
  Aprendo Web  
  Reseña Empresarial  
Pulso de la Nación
  SERVICIOS  
Titulares por
e-mail
Columnistas
Guía del sitio
Tarifas
Dosieres especiales
¿Quiénes somos?
Contáctenos
  TIEMPO LIBRE  
Turismo
De interés
Cartelera de cines
De noche
 
  PÁGINA DEL LECTOR  
Porque nuestros lectores sí cuentan
  CANALES  
Salud
Psicología
Psicología sexual
Bebés
Hogar
Mascotas
Tecnología
Cine
Libros
Farándula
Discos
Reportaje especial
Panamá, viernes 11 de mayo de 2007
 

DELINCUENCIA JUVENIL.

Violación social

Richard Morales

"Lo que se consigue con violencia, únicamente se puede mantener con violencia". Estas palabras auguran nuestra desesperante realidad, donde un sistema fundamentando en la violencia explotadora de unos sobre otros, recurre a la violencia represiva para aplacar la inevitable explosión social, producto de sus injusticias.

Los círculos de poder optan por soluciones superficiales a la violencia juvenil, satanizando a la juventud mediante propaganda barata en vez de reconocer la culpabilidad directa de sus políticas de marginación. Es inaceptable que se implementen medidas represivas para crear un falso sentido de seguridad, mientras se da la espalda a la juventud utilizándola como chivo expiatorio y empujándola cada vez más hacia las manos de la criminalidad.

La violencia social, cúmulo de injusticias al que es sometido nuestro pueblo, únicamente puede ser eliminada destruyendo su raíz, la cual se encuentra en un modelo explotador de desarrollo que segrega en la pobreza y abandono a todos aquellos que no están enlazados con el poder. Los centros de poder atacan únicamente las consecuencias y no las causas de la violencia social, protegiendo sus propios perversos intereses, los cuales se alimentan y sustentan de la necesidad, vulnerabilidad y desintegración del pueblo.

La juventud marginal es víctima permanente de una violación social que la despoja de la oportunidad de recibir educación, trabajo, guía o participación política. Es una juventud que vive asolada por el hambre y la desesperación, donde la explotación sistemática carcome los cimientos de la familia y comunidad, exponiéndolos a una crianza sin amor u orientación y forzándolos a subsistir como puedan mientras los depredadores se apropian del bienestar de todos para lucro propio. Es la condena de un sistema donde centros de poder alimentados por la inversión extranjera sacrifican el futuro de los invisibles, segregándolos en modernos arrabales donde se espera que se maten entre sí.

¿Represión y penas mayores como disuasivo? ¿No ven acaso el ejemplo de innumerables sociedades con niveles de violencia más graves que lo han intentado y fracasado? La disuasión es una inutilidad cuando los criminales no le temen a la muerte y mientras se perpetúe la privación que los empuja a la violencia. Ser pobre no significa ser criminal, pero la injusticia sí implanta las condiciones propicias para la germinación de la criminalidad.

El incremento de penas y la represión causarán una escalada de violencia, presionando al crimen a profesionalizarse para igualar el desafío de la policía, aprisionando a la sociedad en una interminable espiral de violencia.

La solución no está en manos "amigas" o "duras", está en atacar la raíz de la violencia, integrando en forma directa y participativa al pueblo y a la juventud al sistema político y económico, haciéndolos protagonistas y benefactores del desarrollo de la nación y no simples espectadores marginados. La violencia acabará cuando los jóvenes tengan oportunidades reales y tangibles de alcanzar una mejor vida en plena paz y pertenencia social. La urgencia del presente nos exige que actuemos ahora, porque si no luchamos por un cambio profundo que acabe con la explotación social del pueblo, nos condenaremos a vivir en un país dominado por una violencia que ninguna fuerza policial del mundo podrá contener.

El autor es presidente de la Juventud Unida por Panamá (JUP).



 
 
 
 
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al Cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222
Apartado 0819-05620 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá