| DESTINO INCIERTO DE LEY EN EU.
Complejidades de la inmigración
| EFE/Gary Williams |
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| Inmigrantes mexicanos y ciudadanos méxico-americanos participan en una marcha frente al Capitolio de Phoenix, Arizona el pasado 4 de septiembre para exigir la igualdad de derechos para los inmigrantes. 846620 |
Jennifer A. Dlouhy
Washington. -Los defensores de la liberalización de políticas de inmigración lanzaron vivas cuando los demócratas tomaron el control de la cámara baja y el Senado en este año, confiando que la nueva dirigencia en el Congreso suavizaría el camino para una legislación que crearía una nueva visa temporal para extranjeros y pondría a millones de trabajadores indocumentados en una senda hacia la ciudadanía estadounidense.
Pero, tras cinco meses de la formación del nuevo Congreso, legisladores y cabilderos han descubierto, a su pesar, que la aprobación de una extensa reorganización de la inmigración es más difícil de lo que habían anticipado, amén que se están sintiendo más pesimistas con respecto a la perspectiva de cualquier cambio mayor en este año.
Líderes demócratas en el Senado de Estados Unidos han jurado entrar de lleno en un debate sobre una iniciativa de ley de inmigración el 14 de mayo. Pero, con apenas una semana restante antes de ese plazo autoimpuesto, republicanos, demócratas y dos secretarios del gabinete siguen discutiendo intensamente amplias ideas sobre la inmigración y aún no producen una nueva iniciativa de ley.
"Estamos hablando de un problema difícil, y va a ser sumamente duro encontrarle la cuadratura al círculo", dijo Frank Sharry, el director ejecutivo del Foro Nacional de Inmigración, mismo que respalda el esfuerzo.
Las complejidades de la inmigración han frustrado a legisladores desde hace varias décadas. En la primavera pasada, el Senado controlado por los republicanos aprobó con muy poco margen de diferencia una iniciativa de ley, la cual les habría dado a muchos de los 12 millones de inmigrantes indocumentados que, se estima, viven en Estados Unidos una oportunidad de trabajar legalmente y convertirse, con el tiempo, en ciudadanos estadounidenses. No obstante, republicanos de la Cámara de Representantes presentaron objeciones al respecto. En vez de considerar la versión más liberal del Senado estadounidense, la cámara baja aprobó una legislación enfocada a imponer severas medidas en contra de los inmigrantes indocumentados, aunado a erigir una valla a lo largo de la mayor parte de la frontera entre Estados Unidos y México.
Este año, dirigentes del Partido Demócrata, incluido su senador número uno, Harry Reid de Nevada, albergan la esperanza de lograr la aprobación de una extensa legislación sobre inmigración en el Senado, tan pronto como sea posible. Activistas en ambos lados del tema reconocen que si ese tipo de iniciativa no logra pasar por el Congreso en este año, la política de un año electoral acabará con sus posibilidades en 2008.
De hecho, las ventajas estratégicas en política nunca están muy lejos. Un ejemplo de ello es la indicación de la presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, demócrata por California, en cuanto a que ella sacará a colación la legislación de inmigración si cuenta con el respaldo de cuando menos 60 republicanos, suministrando así cierta protección política para los demócratas, quienes pudieran sentir nerviosismo con respecto a críticas en el sentido de que ellos son laxos en lo tocante a la inmigración ilegal.
Legisladores y funcionarios de la administración han estado conferenciando por varios meses, intentando diseñar una iniciativa de ley de inmigración que aborde la cuestión de los inmigrantes indocumentados que ya están en Estados Unidos, que cree algún tipo de canal para trabajadores extranjeros de bajas calificaciones en el futuro, aunado a mejorar el sistema para que los empleadores verifiquen la elegibilidad de trabajo de empleados potenciales.
Al mismo tiempo, los negociadores quieren que la legislación gane respaldo amplio y de ambos partidos, tanto de demócratas liberales como de republicanos conservadores; estos últimos se oponen a cualquier cosa que dé la impresión de ser una amnistía para inmigrantes indocumentados.
"Se trata de algunos senadores y el personal en la sala posterior, intentando encontrar una forma de reformar un sistema de inmigración que no funciona, que requiere de múltiples reparaciones en múltiples lugares, y de diseñar algo que se mantenga unido y efectivamente funcione cuando se ponga en marcha", dijo Sharry.
Las negociaciones a puerta cerrada han incluido al senador demócrata de Massachussets, Edward W. Kennedy, al senador republicano de Arizona, Jon Kyl, el senador republicano de Texas, John Cornyn, así como el secretario de Comercio Carlos Gutiérrez y el secretario de Seguridad Territorial, Michael Chertoff, entre otros.
Las propuestas más recientes a las que el grupo está dando forma crearían una nueva visa "Z", misma que les permitiría a muchos inmigrantes indocumentados que están en Estados Unidos seguir trabajando en el país de manera legal, aunado a una nueva visa laboral "H-2C" para extranjeros con escasas habilidades, que trabajen cubriendo vacantes laborales para las que empleadores estadounidenses tienen dificultades para encontrar ciudadanos estadounidenses. Sin embargo, los negociadores están teniendo problemas para encontrar un terreno intermedio con respecto a otros temas, entre los que están:
Saber si y cómo permitir que quienes trabajen con una visa "Z" obtienen la residencia permanente en Estados Unidos y si se convierten en ciudadanos. Funcionarios de la administración originalmente promovieron un plan que se extendería por al menos 13 años, el cual les requeriría a inmigrantes indocumentados que aprobaran revisiones de antecedentes y cumplieran con otras condiciones para el pago de multas, a partir de 8 mil dólares, antes de volverse ciudadanos estadounidenses.
Decidir si a los trabajadores extranjeros que entran a Estados Unidos con visas "H-2C" se les permite traer consigo a sus familiares. Los negociadores están hablando de permitir que las familias también vengan, siempre y cuando el grupo entero regrese a casa cada dos años, en vez de los periodos de tres años concebidos para trabajadores invitados que vienen a Estados Unidos por cuenta propia.
Los senadores y funcionarios de la administración Bush también están debatiendo propuestas que representarían grandes cambios a viejas políticas de inmigración, las cuales le dan prioridad a la reunión de familias extranjeras en Estados Unidos. Con el fin de ganarse el respaldo de conservadores a los que les preocupa la inmigración en serie, en la cual un inmigrante puede ayudar a que una cadena de parientes llegue a Estados Unidos, la administración está pugnando por dificultarle a residentes permanentes que traigan a Estados Unidos a sus hermanos y, posiblemente, a sus hijos adultos.
La idea consiste en pasar de políticas de inmigración puramente orientadas a la familia a otras consideraciones, incluida la familia, "pero quizás no una familia tan extendida como habíamos estado teniendo", dijo el senador Mel Martínez, republicano de Florida, quien ha formado parte de las pláticas.
Es probable que las propuestas enfocadas a la creación de cualquier visa nueva dependan de que el gobierno federal cumpla con los indicadores de seguridad fronteriza, como el uso de sistemas de detención biométrica y el destacamento de cámaras aéreas sin tripulantes. El senador republicano de Georgia, Johnny Isakson, es el principal proponente de ese "detonador", que es popular entre conservadores.
En su forma más extrema, un "detonador" pudiera requerir de que el gobierno federal certifique que las fronteras de Estados Unidos son seguras, antes que cualquier regla nueva sobre las visas entre en vigor.
Isakson destacó que la iniciativa de ley final tiene que obligarnos a darle seguimiento a la tecnología, los vehículos aéreos no tripulados, los muros y barreras, así como la identificación segura antes de seguir avanzando con programas de visas nuevas que traerán a más extranjeros al país y le darán estatus legal a trabajadores indocumentados.
Sin embargo, incluso las negociaciones sobre la propuesta del detonador están siendo difíciles.
"Al parecer, hay mucho movimiento en la dirección de este detonador, aunque el problema llega cuando se intenta definirlo", dijo Cornyn. ¿Acaso tiene alguien que entablar un plan? ¿Tenemos nosotros que, efectivamente, asignar los recursos? ¿O realmente tenemos que tener la infraestructura en operación?, cuestionó.
"Es en los detalles donde la gente está empezando a tener que tomar las decisiones difíciles", agregó Cornyn. "Y con toda franqueza, esta es la parte más difícil de las discusiones".
The New York Times
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