| REINO UNIDO.
Inmigrantes exigen en las calles un trato más justo
Los extranjeros ilegales piden la oportunidad de normalizar su situación y convertirse en ciudadanos.
| REUTERS/Luke MacGregor. |
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| Protestas en Londres.846549 |
LONDRES, Reino Unido
REUTERS
Miles de inmigrantes ilegales, respaldados por líderes religiosos y políticos, marcharon ayer lunes a través de las calles de Londres pidiendo un trato más justo por parte del Gobierno y una posibilidad de convertirse en ciudadanos "normales".
Unos 500 mil inmigrantes ilegales viven en Gran Bretaña, habiendo pasado al país de contrabando, quedándose más tiempo de lo que indican sus visas de turistas o haciendo pedidos de asilo que aún no fueron escuchados. Muchos de ellos trabajan ilegalmente, con el resultado de que el Gobierno pierde hasta mil millones de libras (2 mil millones de dólares) de impuestos no recolectados, según estudios.
"Estos trabajadores inmigrantes son enormemente beneficiosos para el Estado y para la economía", dijo Austen Ivereigh, organizador de una campaña llamada Strangers into Citizens, que está intentando obtener derechos legales para los inmigrantes.
"La mayoría de ellos no pueden ser removidos a la fuerza por razones prácticas, pero al mismo tiempo el Gobierno no quiere darles el derecho legal a quedarse", agregó.
El Ministerio del Interior repatría a hasta 25 mil inmigrantes ilegales por año, pero ha admitido que no tiene los recursos para eliminar a todos los que están en el país.
Strangers into Citizens, que tiene el apoyo de líderes católicos, protestantes y musulmanes, el alcalde de Londres y una cantidad de políticos, quiere que los inmigrantes ilegales que están en Gran Bretaña desde hace cuatro años o más reciban un permiso de trabajo por dos años.
Luego de eso, y dependiendo de las referencias de sus empleadores, deberían obtener una licencia para permanecer, una medida que los convertiría en ciudadanos regulares. Otros países en la Unión Europea, incluyendo Alemania y España, llevaron adelante programas semejantes de naturalización y vieron un impulso de sus economías, según Ivereigh.
Pero el ministro de Inmigración británico, Liam Byrne, planteó preocupaciones de que dicha medida le daría la luz verde a más inmigración ilegal, a una escala con la que el país no podría lidiar. En los últimos años Gran Bretaña se ha beneficiado inmensamente de una ola de inmigrantes legales del este y centro de Europa.
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