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Reportaje especial
Panamá, viernes 4 de mayo de 2007
 

PANAMÁ.

La ruta por destruir

Azael Barrera

Tenemos excelentes profesionales dispuestos a recrearnos un entorno urbano verde y armónico, amante de la naturaleza. A cambio hay quienes les ponen cortapisas porque quieren mejorar la calidad de vida de la ciudad. Por otro lado, esos mismos premian a quienes quieren destruir los bosques de la región interoceánica, la ruta que descubrieron nuestros antepasados y luego redescubrieron los conquistadores.

Dicen que por plata baila quien sea. En este país bailan vendiendo por doquier nuestro verdor natural a cambio de un puñado de verdor artificial en papel que se convertirá en dos años en deuda impagable.

Traen de la mano a inversionistas codiciosos de tierras para sus clientes en retiro, a quienes engañan con promesas de paraíso y les venden propiedades con aguas negras en lugar de ríos, o áreas boscosas de amortiguamiento de parques nacionales o islas que deben ser refugios naturales. Se vende el país a cambio de baratijas efímeras, para que lo revendan por millones, de los cuales al pueblo no le tocará nada. Todo ese dinero va a Bahamas, Bermuda o islas Caimán y quién sabe dónde más y para qué. Cambian nuestra riqueza natural más preciada por "espejitos" de papel. Esos "espejitos" mañana no valdrán ni la mitad del valor de hoy.

Ahí tenemos Clayton, cuyos residentes vieron sus vidas amenazadas por un incendio forestal masivo, que luego fue seguido de lotificaciones de más verdor para vender. Y de las autoridades encargadas, ninguna explicación. Como quien les vendió sus casas ya no existe, allá ellos; hay que atender a los inversionistas millonarios extranjeros que quieren tierras y más tierras. Se vende la patria, y alguien sigue bailando.

Nuestro país ya no es la ruta por descubrir, es la ruta por destruir. Las áreas revertidas, en donde reposan varias rutas históricas, se venden afuera al mejor postor para destruirlas. ¿De qué valió tanta lucha generacional y la vida de mártires? ¿De qué valió apropiarse de ese sacrificio? ¿Para vender su fruto por un puñado de dólares?

La verdadera inversión directa extranjera es la que se queda y genera riqueza para todos, no la que entra con unos "milloncitos" para luego sacar miles de millones fuera del país. Si no se detiene la desenfrenada gula inmobiliaria en las áreas revertidas alentada por la promoción de inversión extranjera, los costos ambientales, políticos, de salud, sociales y económicos será altísimos e irreparables para todos.

La aprobación vertiginosa de moles de concreto millonarias en Clayton, Albrook, Corozal o Curundú, son prueba de que autoridades y promotores caminan juntos sin importarles destruir los últimos refugios de bosques urbanos y espacios verdes que nos legó la reversión del Canal; estos eran para mejorar la calidad de vida de todos los habitantes de las regiones metropolitanas de Panamá y Colón. Defender las áreas revertidas no nos hace zonians. No es cuestión de privilegios, como dijo una autoridad, es conservar los espacios verdes de las áreas revertidas tal como están y que nuestras ciudades no tienen, pero necesitan para sobrevivir.

El autor es presidente de la Asociación de Propietarios y Residentes de Clayton



 
 
 
 
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