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Danzón, un medicamento que se baila
Es un baile expresivo que ahora no se difunde mucho como antes y esa es la preocupación real del futuro del danzón.
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| Muestra del danzón cubano.841213 |
LA HABANA Cuba /AP
Luisa Herrera vistió sus mejores galas para ir a bailar danzón: un largo vestido negro brillante acompañado de un elegante abanico para refrescar su suave piel de 60 años, y además se recogió el amulatado cabello por todo lo alto.
Al lado, su pareja de salón, el septuagenario Felipe Vázquez, no se quedó atrás con la fina guayabera resplandeciente sobre el pantalón oscuro y los zapatos lustrosos.
"Bailar este ritmo requiere de la mejor presencia, mostrar lo más bello", comentó con timidez Herrera, quien participó en la competencia del Festival Internacional del Danzón, organizado cada año en la isla y que convoca a los más apasionados danzarines de este género de Cuba y México entre otros países.
Ellos compartieron una mesa instalada junto a la pista en los jardines de una casa era convertida en centro de recreación, con otro dúo, doña Ángela Arocha y Luis Terry, él, un cubano de pura cepa y sombrero.
"El danzón es un medicamento", bromeó sin pudor el investigador musical Luis Hernández al destacar la vitalidad de los danzarines que con décadas sobre las costillas giran, caminan y se mueven con agilidad durante horas.
Pero la preocupación de los expertos son las perspectivas de futuro.
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