| DOS OPCIONES.
El contralor
I.Roberto Eisenmann, Jr.
Se fue Dani Kuznieky porque no hubiera aguantado los años que se avecinan de política; se fue a ocupar el puesto de Catín como ministro sin ministerio cuando decidieron salir de Catín, quien hace tiempo estaba "salido" y era más bien obstáculo.
Postulan a la Contraloría a Carlos Vallarino, PRD histórico, jefe de campaña del presidente Torrijos, y quien le ha servido en dos ministerios y ahora como contralor… en tres años. La oposición despertó, dio su primera muestra de unidad e inteligencia, y postuló a Aurelio Barría, sin afiliación partidaria e impecables credenciales pero, como era de esperarse, la aplanadora legislativa eligió por instrucción del Ejecutivo.
Lo que pasó… ¿es lo mejor?... ¡por supuesto que no! ¿Es lo acostumbrado?... ¡por supuesto que sí! ¿Debe entonces sorprendernos?... ¡por supuesto que no! Desde el retorno de la democracia todos los contralores han sido o aliados partidarios o amigos personales o incluso parientes del presidente de turno; seguro que cuando fueron nombrados tuvimos las mismas dudas que hoy expresamos sobre Carlos Vallarino. Los contralores Carles, Chen Barría, Romero, Castro, Weeden y Kuzniecky se hicieron contralores de verdad no cuando los nombraron, sino en el ejercicio de sus funciones, cuando sintieron la fuerza e independencia que legalmente tiene el puesto. Cada uno de ellos -sin excepción- se le paró firme al presidente que lo nombró. Es por eso, y la tradición que venía desde antes de la dictadura, que de todas las entidades del Estado panameño la Contraloría es la que demuestra más profesionalismo, más seriedad y más información coherente.
Durante mi fugaz servicio como asesor presidencial, si quería saber información sobre la realidad económica y financiera del Estado era invariablemente la Contraloría la que producía la mejor información, y su equipo técnico la mejor asesoría.
Así las cosas, examinemos las posibilidades de Carlos Vallarino. Aunque lo conozco poco, sé que renunció a un puesto de $10,000 mensuales, seguro, estable y prestigioso como Superintendente de Bancos, para arriesgarse a dirigir la primera campaña de Martín Torrijos… que no resultó. Sé que trabajó 12 años en la Contraloría, así que puede caer en el puesto corriendo… y no he escuchado nada negativo respecto a su integridad personal.
Carlos Vallarino tiene las mismas dos opciones que tuvieron todos los contralores anteriores: actuar como hoy se imagina la mayoría que actuará, aprobando todo lo que su amigo el Presidente se le ocurra mandar en esta época política, o sentir la fuerza e independencia de su puesto y hacerse contralor de verdad, tal y como hicieron todos los anteriores… aprobando lo aprobable y negando con firmeza lo que no lo es.
Es más: Carlos Vallarino tiene la ventaja que ofrece el iniciarse con cero credibilidad respecto a su independencia y es que, si actúa como verdadero contralor, el impacto positivo de su actuación será geométricamente mayor.
Esto nos pasó cuando los panameños recibimos el Canal. Nos iniciamos con credibilidad cero. Todo el mundo asumió que lo íbamos a desbaratar en muy poco tiempo. Cuando nos pusimos de acuerdo lo despolitizamos y lo hicimos, no solo igual, sino mejor que lo que lo había hecho el poder mundial, y el impacto positivo internacional fue geométrico, ganándonos el respeto de todas las naciones del mundo.
Repito: comenzar con cero credibilidad puede ser un gran dilema, pero también puede ser una gran oportunidad de impactar positivamente a toda la población.
Carlos Vallarino tiene que escoger cuál de las dos opciones adopta como contralor. Yo tengo la esperanza de que sabrá -como todos sus antecesores- escoger la opción correcta. Amanecerá y veremos.
El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
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