| ECUADOR.
¿Existe la democracia directa?
Jaime Durán Barba
Hace pocos años un líder latinoamericano quiso desestabilizar al gobierno de su país con una herramienta aparentemente democrática. Propuso convocar a una consulta popular con dos preguntas: "¿está usted de acuerdo con que el Presidente acabe con la pobreza y la inseguridad del país en un plazo de 60 días?" y "¿estaría usted de acuerdo con que el Presidente sea destituido de manera automática si no cumple con este mandato del pueblo?" Aplicamos encuestas y encontramos que más del 80% habría dicho "sí" en ambos casos.
La encuestadora Informe Confidencial ha medido en varios países opiniones acerca de algunos temas. Una amplia mayoría de encuestados ha respondido "sí" ante la propuesta de duplicar los salarios, imponer la pena de muerte o de que su país anexe el territorio de la luna. Importantes porcentajes creen que se evitarían los accidentes aéreos ubicando semáforos para los aviones en los alrededores de los aeropuertos o que existen los platillos voladores. Está claro que si el "pueblo soberano" dirigiese nuestras sociedades, a través de una democracia plebiscitaria, terminaríamos en un caos absoluto. En las consultas populares, como en las encuestas, no hay respuestas tontas, sino preguntas maniobradas o mal formuladas que producen resultados absurdos. En los últimos años algunos países latinoamericanos usan las consultas populares para impulsar dictaduras bonapartistas. Preguntan algo incomprensible para los electores, formulan las preguntas de manera mañosa, logran una respuesta manipulada y en nombre del "pueblo soberano" imponen esquemas totalitarios.
Este domingo los ecuatorianos han ido a una consulta en la que expresaron su acuerdo o desacuerdo con la convocatoria a una asamblea constituyente y con un "estatuto electoral" desconocido por el 99% de la población. Al concurrir a la urna han recibido una boleta y un texto, que es un galimatías jurídico difícil de entender incluso para quienes somos abogados. Sin tener tiempo de leerlo ni preparación para entenderlo, tienen la opción de decir "sí" o "no" a las decenas de disposiciones que contiene ¿Qué hará si, como es muy probable está de acuerdo con algunos artículos del texto y no con otros?
En vísperas de la consulta, las encuestas decían que siete de cada diez ecuatorianos no saben para qué se la convoca, para qué sirve una asamblea constituyente, ni tiene ninguna información sobre lo que se discute. La gente dijo sí o no porque le cae bien o mal Correa, o por cualquier otra cosa que no tiene nada que ver con el contenido de la pregunta. A pesar de todo esto, algunos políticos dicen que cada una de las disposiciones del estatuto -las referentes al sí- es sagrada porque el "pueblo soberano" lo aprobó. El problema es que el "soberano" es tan sabio que resuelve lo que no conoce.
El coronel Chávez aplicó este método para demoler la democracia representativa venezolana e imponer su bonapartismo petrolero. Consulta tras consulta, arrasó con el sistema de partidos reemplazándolo con una democracia "participativa" en la que los ciudadanos dicen sí a todo lo que quiere el Presidente, mientras recibe los beneficios de los petrodólares que se reparten generosamente.
Estos procesos plantean algunas preguntas. ¿Será la democracia participativa una alternativa a la democracia representativa? ¿Sobran los partidos y las instituciones políticas? ¿Es más democrática una sociedad en la que una persona controla todos los poderes de manera vitalicia, porque de tiempo en tiempo consulta al "soberano" de esta manera? ¿Serán la España de Franco, el Chile de Pinochet y otras dictaduras del siglo pasado que hacían las mismas cosultas el modelo de un "socialismo del siglo XXI"? ¿Se podrá imponer el modelo de Chávez en otro país que no pueda poner a sueldo a un tercio de la población como lo ha hecho el Coronel? ¿Es la autocracia "participativa" una alternativa a la democracia?
Firmas Press. El autor es politólogo ecuatoriano
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