| SEGURIDAD.
Rescatemos nuestras calles
Virgilio E. De León Paz
Panamá es actualmente el crisol de las Américas y su maravillosa posición geográfica, sus multifacéticos paisajes y la especialidad de su gente lo hacen un país punto y aparte con características que combinan lo mejor de Centro y Sur América.
Estamos viviendo más intensamente que nunca una transición que nos colocará entre las metrópolis más codiciadas para vivir en el planeta. Pero si bien es cierto que este auge está trayendo y traerá innumerables beneficios para el país, también es cierto que estamos viviendo situaciones en el ámbito de seguridad social que distan mucho del Panamá tranquilo y seguro donde se podía pasear confiadamente por cualquier punto de la ciudad sin temor de ser atacado o asaltado.
El número de los acontecimientos de tenor violento está aumentando y sus consecuencias también. Ya se llegó al punto en que los delincuentes, agrupados en bandas, se pelean por controlar territorios y grupos de antisociales irrumpen y roban descaradamente en residencias de personas honorables. La turba delictiva está cobrando vidas y familias enteras son afectadas en todo sentido, como sucedió recientemente en el incendio provocado por dos bandas rivales donde se quemaron decenas de casas y murieron niños inocentes.
Es imperante que las autoridades pongan en marcha un plan proactivo y no reactivo para atacar y frenar la incipiente tendencia que podría llevarnos a un completo caos de inseguridad social como lo hemos visto en otros países no muy lejanos del hemisferio.
Los panameños somos tradicionalmente de buen corazón; el trabajo, la familia y las fiestas son parte de nuestra idiosincrasia. No debemos permitir que influencias exteriores y la impunidad ante hechos lamentables llenen de luto a nuestras familias y deterioren la imagen de la nación.
Es nuestra responsabilidad preservar los valores sociales exigiendo a las autoridades que pongan mano fuerte y castiguen con todo el rigor de la ley a aquellos individuos o agrupaciones que están sembrando el caos con la violencia que impera en las calles.
Estamos haciendo eco a medias a una de las estrofas de nuestro himno nacional: "El progreso acaricia tus lares ... al compás de sublime canción". No podemos permitir que la sublime canción se convierta en gritos de terror como los que se escucharon el pasado 21 de marzo en Curundú.
Nuestra tierra es actualmente el centro de las miradas del continente porque sus innumerables virtudes están siendo conocidas en otras latitudes. Poco a poco vamos adquiriendo un sitial privilegiado en el mundo y es imperante atender cualquier punto negativo que afecte esta imagen.
Para los que vivimos en el extranjero y porque nos importa nuestro terruño, nos llegan muy hondo estas cosas, pues como inmortalizó Ricardo Miró en una de sus más sentidas estrofas:
"Tal vez fuiste tan chica para que yo pudiera llevarte toda entera dentro del corazón".
El autor es ciudadano panameño
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