| ganadería.productores piden optimizar controles aduaneros.
Sacrificarán 6 mil reses tuberculosas
Los ganaderos reciben una indemnización de 100 dólares por cada animal y una compensación adicional.
Ninguna de las reses sacrificadas tenía lesiones severas y por eso la carne es apta para el consumo. Teófilo González
Corresponsal
negocios@prensa.com
El sacrificio de las seis mil reses que resultaron positivas a las pruebas de la tuberculosis, forma parte de la estrategia que desarrolla el Gobierno nacional para erradicar esta enfermedad infecto-contagiosa de Bocas del Toro, informaron fuentes gubernamentales.
El director de Zoonosis del Ministerio de Salud (Minsa), Guillermo Chen, explicó que el convenio pactado entre el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida) y cuatro mataderos privados, contempla que el sacrificio de los animales que resultaron positivos a la prueba de tuberculina cumplirá estrictamente las normas físicas y sanitarias requeridas a nivel internacional.
"Además de la supervisión de los veterinarios de los mataderos ubicados en Panamá, Veraguas y Chiriquí, el sacrificio del ganado contagiado de tuberculosis es supervisado por funcionarios del Minsa y del Mida, quienes deben estar presentes cuando los sellos de los vagones que transportan los animales son removidos", destacó Chen.
Hasta el presente, no se han detectado lesiones severas en los órganos de las reses sacrificadas, situación que permite a sus propietarios venderlas a las empresas dedicadas a la distribución y venta de carne.
Ninguna de las 300 reses que se sacrificaron en Chiriquí hasta ayer, presentaba lesiones provocadas por la tuberculosis, por lo cual su carne es apta para el consumo humano, aseguró Chen.
A pesar de que la sanidad del hato ganadero panameño fue calificada como "excelente" durante la recién celebrada Exposición Pecuaria del Istmo Centroamericano, desde hace varios años Bocas del Toro es objeto de medidas cuarentenarias que merman el negocio de los ganaderos del sector.
Los principales promotores del mejoramiento genético en la región, entre los cuales destaca el costarricense Luis Quezada, coincidieron en que la sanidad de los hatos ganaderos centroamericanos representa un tesoro que debe ser celosamente custodiado por productores, gobiernos y sociedad en general.
Quezada se mostró confiado del eficaz control sanitario que existe en la región, en cuanto al tránsito de animales infectados con enfermedades exóticas, mas no así por la posibilidad de que se importen subproductos cárnicos y lácteos provenientes de países afectados por problemas graves como la fiebre aftosa. Por eso los productores piden optimizar el control aduanero.
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